10 lecciones para tratar mal a un turista en Oaxaca

Un alucinación en taxi que debiera costar 50 pesos se cobra en 100, una reservación de hotel hecha con meses de anticipación que ahora ya no existe, vendedores ambulantes y de comida típica que timan a extranjeros con productos “chinos” o con precios desorbitantes, adicionalmente del peligro de que las vías para obtener a la terminal de autobuses o el aeropuerto se encuentre bloqueado, Oaxaca se convierte en un escena donde se multiplican las lecciones de malas prácticas que afectan a los visitantes. Aquí una serie de 10 las más frecuentes:

 

  1. Taxista, cobre de más

Entre los prestadores de servicios que reciben maduro cantidad de quejas por un mal servicio se encuentran los taxistas, que en temporada adhesión aprovechan para “mejorar” sus ganancias. La recomendación es que antaño de atracar una pelotón pregunte el precio del alucinación. En la ciudad de Oaxaca el costo exiguo de un alucinación es de 50 pesos aunque en los últimos meses ha aumentado a 60, aun si solo son unas cuadras.

“En común todos le buscan provecho en esta temporada vacacional, aunque seas de Oaxaca agarras un taxi alrededor de la Central de Abasto que queda a unas cuadras del zócalo y ya están cobrando 60 pesos”, señaló Roberto, nuevo profesionista y poblador de la zona conurbada de la ciudad renta.

Los ruleteros que operan en los diferentes sitios de taxis locales reconocen que en la temporada adhesión “recuperan” sus ganancias. “Algunos compañeros, no podemos extender, suelen cobrar más de lo común, a veces prefieren alegrar a los turistas y no dar servicio a los paisanos porque un turista normalmente no pregunta sobre los precios”, expuso un trabajador del volante.

  1. Cargos espíritu

En segundo zona de las quejas se ubican los bares, donde consumidores han denunciado la aplicación de consumos “espíritu”, por lo que se recomienda en estos lugares se revise detalladamente la cuenta.

“En estos lugares no se recomienda remunerar con tarjetas de crédito porque duplican las cuentas, es bueno preguntar siempre sobre la comanda de la mesa, cuánto es lo que se lleva consumiendo y así evitar enormes cuentas que a veces terminan en pleitos con los meseros”, expuso don Miguel, quien por abriles ha gustado de presentarse los mejores bares de Oaxaca en cada temporada vacacional.

Originario de Puebla, explica que estas prácticas no son exclusivamente de Oaxaca. “En todas partes los mexicanos somos gandallas, en la Ciudad de México ni se diga, allá hasta los paisanos que no conocen se las dejan caer a lo bruto”, señaló.

  1. Venda artesanías oaxaqueñas “chinas”

Oaxaqueños que por alguna circunstancia radican en otros estados, mencionaron que en esta serie se debe incluir a los vendedores ambulantes, que ofrecen artesanías “chinas” ya sea en el Centro Histórico de la renta o en zonas arqueológicas.

En su paseo por Oaxaca encontrará incluso infinidad de puestos ambulantes que le ofrecen artesanías “oaxaqueñas” de dudosa procedencia. Desde blusas hasta alhajas vendidas en las calles se ofertan como artesanías propias pese a que en muchos casos se negociación de productos fabricados industrialmente en la ilegalidad.

“Cuando salimos siempre vamos con los familiares que viven en Oaxaca, si nosotras preguntamos como ya tenemos otro tonito como del meta nos dan otro precio, pero si preguntan mis hermanas siempre nos dejan en precio común de las blusas o los rebosos”, coincidieron integrantes de una comunidad oaxaqueña.

A pesar de los múltiples abusos que se cometen contra los visitantes, las autoridades coinciden que los turistas no suelen presentar denuncias, la mayoría prefiere exclusivamente alertar en las redes sociales.

  1. Hoteleros y estacionamientos

A la larga serie de los prestadores de servicios con mala imagen se suman los hoteleros, quienes han sido denunciados por no respetar reservaciones, carecer de instalaciones adecuadas o aplicar cargos extras sin previo aviso.

Se suman los estacionamientos públicos, que sin regulación alguna imponen precios exagerados para los visitantes, cobrando la hora por automóvil hasta en 35 pesos cuando asiduamente cuesta entre 15 y 25 pesos, según sea la zona.

  1. Abusos en el mercado

Asimismo se reciben denuncias de los vendedores de comida en mercados, como los de carnes asadas del mercado Benito Juárez, que suben sus precios en temporadas altas.

Asimismo en los grandes eventos oficiales suelen presentarse quejas de productos que se venden con altos costos, por ejemplo, un agua embotellada de un litro que cuesta entre 8 y 10 pesos a las cercanías del concurso Guelaguetza se vende hasta en 20, 30 o 50 pesos; los refrescos de 600 mililitros pasan de 10 hasta 30 pesos o más.

Para evitar estos abusos, las autoridades recomiendan comparar los precios en los diferentes establecimientos, pues la mayoría de los comerciantes conocen los derechos y sanciones de que pueden ser objeto en caso de que los usuarios presenten alguna denuncia formal.

  1. ¿Tiene tiempo? denuncie a la Profeco

Rebeca Leticia Cervantes Navarro, delegada de la Procuraduría Federal de Consumidor (Profeco), dio a conocer que para evitar malas prácticas, personal de la dependencia ha realizado recorridos por zonas donde convergen un maduro número de visitantes para exhortar a los prestadores de servicio a respetar sus precios.

“Nos reunimos con hoteleros, restauranteros y locatarios de los principales mercados para informarles sus obligaciones y los derechos de los consumidores, tenemos un operante que inicia a partir de este 15 de julio y concluye hasta el 21 de agosto”.

Cervantes Navarro expuso que los ciudadanos que deseen denunciar a algún comerciante o prestadores de servicios abusivos, lo podrán hacer al número telefónico 5134141 y 5134649, o correctamente venir a la sede de la Profeco en Colegio Marcial número 1109, en la colonia Reforma.

  1. Zócalo, bloqueado, una tradición

Tanto como del Edén Etnobotánico, el exconvento de Santo Domingo y la santuario de La Soledad, usted habrá aurícula de los plantones en el zócalo de la ciudad. Si usted es mexicano, originario de cualquier entidad, su ciudad tiene un zócalo, una plaza principal ¿no? Si usted viene de la Ciudad de México en ella ha trillado desde una pista de hielo hasta un concierto de algún actor internacional. En Oaxaca el espectáculo son los maestros, los vendedores ambulantes, los desplazados triquis. La plaza principal es un alicatado de inconformidades, de grupos que exigen una respuesta al gobierno estatal y que consideran no ser escuchados, algunos llevan abriles manifestándose.

  1. Mantenga a grupos inconformes

Una semana antaño de su alucinación, usted seguramente observó imágenes de la ciudad llenas de basura. Esas imágenes provienen de la pugna entre un liga de vecinos y una estructura señal 14 de Junio. Un enfrentamiento derivó en una persona muerta y hoy se ofrece una retribución por los dos principales líderes de la estructura.

En su sagacidad incluso podría conocer a otros grupos como los transportistas de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y el Sindicato Confianza, que se disputan obras y concesiones de transporte sabido.

Aunado a que la acumulación de conflictos sociales, así como actos de presión por parte de organizaciones y sindicatos, han llevado al gobierno de Oaxaca a una crisis de gobernabilidad.

Esto en plenas fiestas de julio.

 

  1. Llegó, pero no sabe si va a salir

Si usted ya está en la entidad considérese afortunado. Ya está aquí, pero no sabe si podrá salir. Las terminales de autobuses así como el aeropuerto son puntos frecuentes de bloqueos tanto de maestros de la Sección 22 como de normalistas, organizaciones sociales o pobladores de comunidades.

Ayer mismo, la Sección 22 adherida a la Coordinadora Doméstico de Trabajadores de la Educación incluso salió a mostrar músculo, luego que en el ciclo escolar 2016-2017 se hubiese mantenido la maduro parte del ciclo escolar en sus aulas. Algunos de los puntos que bloqueó fueron tanto el aeropuerto como la terminal de primera clase de ADO.

  1. Pretenda que todo está en paz

El director Alejandro Murat encabezará su primer Lunes del Cerro en medio de un plantón magisterial, comerciantes instalados en el zócalo y una sociedad desgastada de su entorno.

Aquel 17 de junio, desde el Museo Doméstico de las Culturas de la Ciudad de México anunció que este año “a diferencia del pasado, Oaxaca estaba en paz” y La Guelaguetza se llevaría a promontorio sin contratiempos.