Aumentan a 90 los muertos por terremoto y continúan las réplicas

La guarismo de los fallecimientos causados por el terremoto de decano magnitud vivido en México en casi un siglo se elevó a 90 el domingo, mientras los habitantes de Juchitán de Zaragoza —una ciudad del estado de Oaxaca que fue devastada— lloraron a sus muertos y los rescatistas comenzaron a evaluar los daños en las aldeas circundantes.

Enrique García tocó la guitarra el sábado por la sombra durante el funeral de Juan Jiménez, cuyos restos fueron hallados bajo los escombros del palacio municipal de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, luego del terremoto del 7 de septiembre.

Oaxaca fue la región más afectada, con 71 muertos, dijo Agueda Robles, portavoz de la agencia estatal de protección civil. Las autoridades informaron que 15 personas murieron en Chiapas, donde fue el epicentro y emplazado al sudeste de Oaxaca, encima de cuatro muertes más que se registraron en Tabasco.

Más de dos días luego del terremoto, las violentas réplicas seguían sacudiendo a Juchitán. La muchedumbre pasó una segunda sombra durmiendo en las calles, en las aceras derruidas, en los patios o agrupándose en canchas de baloncesto y estacionamientos.

Familiares de Juan Jiménez sostenían sus retratos durante el velorio

El gobierno federal declaró tres días de duelo y Alejandro Murat, el gobernante de Oaxaca, dijo que las celebraciones del Día de la Independencia de México –la sombra del 15 de septiembre– serán suspendidas en el estado.

Uno de los fallecidos fue Juan Jiménez, un policía municipal que resultó tapiado cuando se derrumbó la medio del palacio municipal de Juchitán. El viernes, los habitantes se habían mantenido en vilo mientras los rescatistas hurgaban entre los escombros, hasta que el sábado fueron encontrados los restos de Jiménez.

Docenas de familiares y amigos llenaron el patio de su casa para presentarle sus respetos a su esposa Irma y a los tres hijos de la pareja.

“Diosito lo necesitaba”, dijo Wilhelm, de 12 abriles, el más fresco de los tres hijos, mientras sacudía el polvo de la frazada celeste marino que cubría el caja de su padre. “Creo que mi antecesor igualmente quería tenerlo cerca”, dijo.

“Por eso se murió mi papá”, indicó el criatura.