Comer poca grasa y mucho carbohidratos, peligro para la salud

Estamos acostumbrados a identificar las grasas como nuestro enemigo número uno a al hora de sufrir una buena comestibles. Pero, lo cierto es que no todas son malas, ni deberían evitarse. Por lo que afirmar que las grasas son malas es muy peligroso.
 La mugre, y en específico el colesterol, fue elegida en su momento como la culpable de las enfermedades cardiovasculares. Esta afirmación se consideraba una certeza, hasta ahora, muy sólida, pero cada vez más investigadores denuncian que tras estas creencias se desprecian otros factores igual o más peligrosos. 
Por lo habitual, tendemos a repetirnos a nosotros mismos este mantra de que la mugre es mala y citamos una multitud estudios para apoyar nuestro pensamiento. Pero cuidado, no todos los estudios son iguales. Es importante que consultemos las fuentes, si están contrastadas o no, y si la muestra tiene la relevancia suficiente.
Cuando hablamos de estudios que investigan poco es imprescindible valorar la fuente, pero además el espectro de personas que se han sometido a la investigación. No es lo mismo tomar los datos de 50 personas que de 50.000, al igual que no es lo mismo hacer encuestas que seleccionas a una serie de personas y controlar su ingesta de comida durante un tiempo determinado, sometiéndolas a investigación de muerte periódicos.
Con esto en mente, tenemos que ser conscientes de que durante los últimos cuarenta primaveras se ha afirmado de modo persuasivo que las grasas, sobre todo las saturadas, son los principales enemigos del corazón. Esto ha estado apoyado por un estudio de muy poca calidad, en el que solo se analizaron siete países, lo que dejaba fuera lugares tan importantes como Francia, donde sus ciudadanos llevan una dieta rica en grasas animales con una tasa de infarto beocio que otros países.
Por fallo de estudios de este tipo, se ha promovido el consumo de carbohidratos para sustituir las grasas, sobre todo en EE.UU.; sin incautación, parece que las cosas han cambiado (o deberían hacerlo). El pasado mes de agosto, Barcelona acogió el congreso de la European Society of Cardiology donde se presentó un macroestudio llamado Prospective Urban Rural Epidemiology (PURE), publicado en la prestigiosa revista médica The Lancet. La cojín del estudio recae en la comparación de dietas y la incidencia de estas en enfermedades cardiovasculares, indicadores de peligro y la mortalidad.
El estudio se ha llevado a límite en la Universidad de McMaster en Ontario (Canadá), donde los investigadores han entrevistado y analizado muestras de 135.000 personas en 18 países distintos durante más de siete primaveras. Se tráfico de un estudio observacional, es opinar, que no establece relaciones de causa-efecto. Lo que más nos ha llamado la atención es que sus conclusiones desmienten todos aquellos estudios que afirman que las grasas en la dieta provocan infartos, pero sin afirmarlo con total rotundidad (hay casos, y casos).
El macroestudio presentado en Barcelona desmiente que las grasas sean las culpables de los infartos
Lo que ha concluido el estudio PURE es que hay grandes grupos de personas que consumen mucha mugre y no sufren infartos. Encima, gracias a la larga duración del estudio se han podido eliminar las variables que causan confusión.
Pero, ¿por qué debemos tomar tan en serio este estudio?
Primero, han formado parte de este él países de diferentes niveles socioeconómicos: países de nivel suspensión (Canadá, Suecia y EE.UU.), de nivel medio (Argentina, Brasil, Pimiento, China, Colombia, Irán, Malasia, Palestina, Polonia, Sudáfrica y Turquía) y de nivel bajo (Bangladesh, India, Pakistán y Zimbabue). Encima, la conclusión de esta investigación no ha sido un caso incidental, sino un punto de apoyo más a la teoría de que las grasas no ca
Los resultados del macroestudio
Una dieta víctima en mugre aumenta el peligro de enfermedades. Tienen un peligro un 13% viejo de homicidio temprana.
Mientras que las dietas altas en carbohidratos (especialmente refinados, como azúcar, cereales o pasta) son las más peligrosas. El consumo de azúcar y apresto aumenta en un 28% el peligro de homicidio temprana.
Las dietas bajas en mugre además aumentan el peligro de enfermedades. Los sujetos con beocio ingesta de mugre mostraron un peligro un 13% viejo de homicidio temprana.
Los consumos elevados de grasas redujeron el peligro de homicidio temprana hasta un 23%. Con consumos aún mayores, el peligro volvía a aumentar sutilmente.
Según los investigadores, el porcentaje consumado está en consumir un 35% de las calorías diarias de mugre.
Las grasas saturadas no resultan perjudiciales e incluso aparecen como sutilmente beneficiosas. Las grasas monoinsaturadas, como el grasa de oliva, siguen siendo beneficiosas. Los aceites de semillas (grasas poliinsaturadas) no son beneficiosas, solo neutrales. Y las grasas derivadas de la Palma es gravemente perjudicial.
Las grasas de los lácteos y la carne blanca son sutilmente beneficiosas. Las grasas de la carne roja son neutrales, no perjudiciales, desde el punto de panorámica de las enfermedades cardiovasculares (pero ocultan otros problemas).
Hoy se sabe que los niveles altos de colesterol LDL no afectan al peligro de enfermedades cardiovasculares, pero la concentración de las partículas de LDL sí, y esto depende de una proteína pasión ApoB. Más ApoB, viejo peligro. En el estudio se observa que los carbohidratos hacen aumentar los niveles de ApoB, mientras que las grasas saturadas hacen que desciendan.
Las dietas muy bajas en sal producen más muertes por enfermedades cardiovasculares, no menos.
En personas sanas, al aumentar la sal, el peligro no aumenta. En personas que ya son hipertensas, eliminar la sal es tan mortífero como el exceso. Por debajo de 5 gramos al día hay peligro para todo el mundo.
El estudio no encontró fundamento para la recomendación de “cinco piezas de fruta o verdura al día“. Al aumentar el consumo de verduras no se observaron mercancía protectores, con lo que las verduras resultan neutrales. Las frutas tienen mercancía positivos a partir de una cámara al día, pero por encima de esa cantidad no se encontraron más ventajas. En cambio, con el aumento del consumo de legumbres sí se detectaron beneficios.
En el macroestudio, el pescado y los huevos resultan ser neutrales: no son perjudiciales, pero siquiera reducen el peligro significativamente. En verdad, el impresión protector ocurre al eliminar alimentos perjudiciales de la dieta y sustituirlos con pescado y huevos.

 

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