Conoce al restaurante más caro del mundo

A cargo del chef Paco Roncero, Sublimotion está en Ibiza. Cuesta 1.500 euros el cubierto. Adicionalmente de ser un destino internacionalmente conocido por su propuesta nocturna, Ibiza (Eivissa, España) es el escena de una performance gastronómica considerada como la comida más cara del mundo según la revista Forbes.
Sito en un ocupación secreto en las inmediaciones del Hard Rock Hotel Ibiza, Sublimotion ofrece todas las noches del verano europeo una experiencia monopolio reservada a 12 comensales, donde se sirve una veintena de platos de entrada cocina elaborados por el chef Paco Roncero y la colaboración de otros cocineros que en total suman 8 estrellas Michelin.
Aunque la entrada cocina es la gran protagonista, la cena acaba siendo mucho más que eso. La música, la tecnología y la neurociencia juegan un papel muy destacado y convierten esta experiencia en un show en vivo en el que el comensal forma parte de cada una de las escenas y se ve inmerso en un mercado callejero de Tailandia o en la cabina de un avión. Toda una experiencia monopolio y única por 1.500 euros por persona.
Este delirio gastronómico cuenta con diferentes paradas: el punto de partida es la recibo de un hotel con un chupito de gin tonic de jengibre. Tras la bienvenida, un montacargas ficticio – pero con los sonidos y movimientos reales – nos transporta hasta el comedor de 70 metros cuadrados, iluminado de color rojo, envuelto de una gran pantalla y con una mesa cuadrilongo con 12 sillas blancas.
El espectáculo empieza con la asueto de un océano con los sonidos de las ballenas y un gazpacho cítrico con pimiento, tomate, crema de palta y cilantro servido en un caracol de grandes dimensiones y a partir de entonces empiezan las sensaciones y las sorpresas.

Uno de los momentos culminantes de la incertidumbre es cuando un huerto desciende desde el techo para que los comensales degusten el plato de apio, pene, zanahoria, coliflor y salsa tártara y pan de especias y aceitunas que es una de las apuestas más aclamadas del chef. El show hace asimismo un visaje a diferentes disciplinas artísticas. Por ejemplo, en un momento de la velada, los comensales giran su apero y se encuentran frente a la pantalla de una sala de cine y más tarde el comedor se transforma en un auténtico cabaret parisino para aceptar la hechicería del ilusionista Jorge Blass.
El espectáculo de Sublimotion se apoyo en las nuevas tecnologías y en un momento de la cena los comensales deben ponerse anteojos de existencia aumentada que muestran en 3D el nombre de cada uno de los productos utilizados en la elaboración de dos microensaladas diseñadas para la ocasión.

La incertidumbre acaba con un visaje a la incertidumbre ibicenca. La mesa se convierte en una mesa de mezclas de discoteca, en la que surgen dos chocolates apoyados en un disco – emulando un CD- que giran sobre una peonza.
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