Consejos para rebajar en este verano

Poco que es casi seguro en este verano es que muchos se han puesto varias metas, una de ellas humillar. No es manejable consagrarse en una dieta exitosa. Si admisiblemente el ímpetu original y la talante positiva frente a la posibilidad de eliminar los kilos de más encaminan en forma saludable una rutina alimentaria, conquistar que estos nuevos hábitos perduren en el tiempo resulta -a priori- un tanto dificultoso.

A la hora de apearse de peso, no existen soluciones mágicas. Aquellos planes alimenticios que prometen resultados inmediatos con procesos fuera de lo popular pueden terminar resultando negativos para el organismo. Creer que se puede apearse de peso y marcar el baúl soñado en una semana es difícil. El proceso que conlleva mejorar el estado físico y conmover al peso ideal requiere de esfuerzo y nuevas costumbres a la hora de alimentarse.

El estado de actitud en las dietas incluso es uno de los puntos fuertes del que hay que refugiarse. Mantenerse positivo, allá de frustrarse, entendiendo que los resultados no son inmediatos y llevan su tiempo. Ese va a ser el camino esencial para poder amparar la rutina a lo desprendido del tiempo. Hay una serie de pasos a seguir que dan frutos positivos y perdurables en el día a día.

La Lic. Liliana Grimberg, coordinadora del campo de acción de mantenimiento nos da una serie de consejos para alimentarse mejor durante las receso, adecuado a que perder peso durante el invierno puede resultar más difícil. El plan debe ser moderado e incluir alimentos de todos los grupos para aportar los nutrientes necesarios para conservar la salubridad.

Consejos para el verano

– Para el desayuno y la merienda nominar lácteos descremados, como yogures y quesos, licuados de frutas frescas sin azúcar, acompañados de infusiones o cortados.

– Ayer del desayuno y la cena tomar un vaso de agua.

– Respetar siempre las cuatro comidas para evitar el picoteo fuera de hora que llevaría a yantar de más.

– Incorporar un plato playo de hortalizas coloridas.

– Evitar el consumo de legumbres y algunas verduras como coliflor y repollo que generan distensión estomacal.

– Incluir las proteínas como las carnes blancas (pollo sin piel, pescado, entre otras), carnes rojas magras, huevo, quesos magros, pierna cocido desgrasado, lomito, pavita, pastrón.

– Un error muy popular es la hidratación inadecuada. Es muy importante tomar suficientes líquidos y priorizar el agua, ya que las gaseosas hinchan la panza.

– Consumir 3 litros de fluido como agua mineral, agua saborizada o jugos diet. Infusiones de té, té saborizado de hierbas de frutas, mate, mate cocido o café.

– Recortar al mayor las harinas refinadas como ravioles, espaguetis, pan blanco, galletitas, snaks productos de panadería. Producen suma y a pocas horas de ingerirlas, se vuelve a advertir ganas de yantar.