Descubren un gen que protege al feto de la diabetes de la madre

La diabetes materna durante la preparación supone un aventura “muy importante” para la aparición de malformaciones en el crecimiento germinal y fetal, que afectan fundamentalmente a la formación del sistema nervioso y del corazón, explica Mario Vallejo, director del estudio, e investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (Ciberdem).

 

Se cree que el aumento de carbohidrato en la raza de la principio provoca una producción excesiva de radicales libres en las células del embrión, “lo que produce estrés oxidativo con el consiguiente daño y crimen celular”, añade el investigador.

 

Utilizando un maniquí de diabetes materna en ratones, los investigadores han descubierto que al detectar cantidades de carbohidrato anormalmente altas en la raza materna, Alx3 se activa en las células embrionarias durante el crecimiento intrauterino.

 

Con ello, “se pone en marcha la síntesis de una proteína reguladora codificada por este gen, cuyo papel es estimular la actividad de un conjunto de genes diferentes responsables de la producción de enzimas que eliminan los radicales libres para hacer frente al estrés oxidativo”, detalla Vallejo.

 

Por el contrario, cuando Alx3 está anormalmente inactivo, los genes que codifican estas enzimas no se estimulan, lo que dispara la incidencia y solemnidad de las malformaciones congénitas, explica.

 

En el mismo estudio, publicado en la revista Scientific Reports, los investigadores han descrito que el mecanismo por el que esta respuesta se pone en marcha incluye la incitación de la producción de otro delegado de transcripción denominado Foxo1, que igualmente juega un papel importante en la defensa del organismo contra los radicales libres.

 

Así, los investigadores han demostrado que Alx3 es una cámara fundamental para la defensa de las células embrionarias contra el daño producido por el estrés oxidativo generado por la hiperglucemia de origen materno.

 

El estudio ha sido realizado por investigadores del Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols (CSIC-Universidad Autónoma de Madrid) pertenecientes al Ciberdem, con la colaboración de investigadores del Instituto Cajal.