En Venezuela ha sido trágico que los desposeídos de razón hayan tomado el poder

En Venezuela, ha sido trágico para el país que los desposeídos de entendimiento y razón, hayan tomado el poder, procediendo a la destrucción de las instituciones democráticas que son la fianza de la excarcelación y el progreso humano, expresó el actor plástico Carlos Cruz-Diez.

A través de una carta, manifestó su culto por todos los venezolanos que arriesgan sus vidas diariamente en las calles de Venezuela para enredar a un régimen construido sobre un maniquí cansado y obsoleto que se ha empeñado en destruir los títulos humanos que son la única fianza para construir una sociedad basada en la dignidad, el progreso y la rectitud social.

Cruz-Diez cree en la privación de una educación que sirva para razonar, crear e inventar una nueva estructura social y económica de la sociedad y sacudirse de las religiones políticas obsoletas, contribuir a desacralizar todo aquello que ha producido falsas creencias y mitos que tanto daño han ocasionado.

A continuación la carta:

Escribir este mensaje a todos los venezolanos y en singular a los jóvenes que arriesgan sus vidas diariamente en las calles de Venezuela, nace del dolor y la angustia frente a los trágicos sucesos que están agobiando a mi país.  Por otra parte, quiero manifestar la culto por la decidida disposición que les ha llevado a enredar a un régimen construido sobre un maniquí cansado y obsoleto que se ha empeñado en destruir los títulos humanos que son la única fianza para construir una sociedad basada en la dignidad, el progreso y la rectitud social. Además quiero decirles que están viviendo una oportunidad única, la de cambiar su propio destino y el del país.

Si mi esfuerzo en la vida para alcanzar superar un emplazamiento en el mundo del arte pueden servirles de relato, les digo que eso lo logré gracias a realizarlo en un contexto de plena excarcelación, y la excarcelación solo se logra en democracia. Una excarcelación sin prejuicios ni dogmas. Considero que esto final es la condición necesaria para poder invadir seriamente la crisis de modelos que afrontamos en Venezuela en el presente.

Durante el régimen de terror que instauró la dictadura marcial de Pérez Jiménez, que me tocó radicar y padecer, era sabido que la gentío, en singular los opositores detenidos por la Seguridad Franquista, padecían torturas y en muchos casos desaparecían sin dejar rastros. Yo me fui de Venezuela porque eso era una situación humillante, allí no había emplazamiento para la civilización ni el arte. El objetivo de un marcial es destruir o demoler al enemigo. Al contrario, el arte es rico, un actor sirve para enriquecer el espíritu de sus semejantes. El arte en todas sus manifestaciones, la poesía, la letras, la música, la danza, el teatro, la pintura, todos esos son nutrientes para el espíritu de un pueblo.

Fueron los mismos militares conexo a la resistor civil organizada los que derrocaron al dictador, instalando en Venezuela una concilio de gobierno que propició el retorno a la democracia, las elecciones y el pacto de Punto Fijo. Este final fue un acuerdo conforme de los partidos políticos para alcanzar la gobernanza, aunque algunos lo utilizaron para repartirse la riqueza en emplazamiento de administrarla. Además les digo que he sido testimonio de la transformación del concepto de “país” y de “estado” en un emplazamiento para el usufructo y el despojo para beneficio de unos cuantos.

Sin incautación, con la democracia y durante 40 abriles, el país vivió una dinámica actividad cultural sin precedentes: los grandes museos, los festivales teatrales y el movimiento musical, entre otros, fueron motivo de reseñas culturales en todo el continente. Solo se nombraban dos ciudades relevantes en la civilización: Nueva York y Caracas.  Posteriormente morapio la “Revolución”, que es una palabra arcaica, del siglo XVIII, esa palabra hoy no tiene sentido, carece de significante. Vivimos el manifestación de una nueva civilización, de nuevos paradigmas, no de una revolución. La citación “revolución” acabó con todo lo que se había construido en democracia.

Pienso que los conceptos políticos son propósitos para regular, equilibrar el acordado crecimiento, progreso y progreso de la sociedad.  A veces esos conceptos toman un desvío cuasi religioso, convirtiéndose en  doctrinas con sus inevitables dogmas. Conducir la riqueza de un pueblo basándose en un dogma, es contradictorio porque un dogma no es necesariamente una verdad ni corresponde al comportamiento de la sociedad.  El dogma es una creencia, un supuesto que pretende retornar pasivo e inamovible el pensar y percatar del individuo que está en una continua progreso.

En Venezuela, ha sido trágico para el país que los desposeídos de “entendimiento y razón”, como dice la tonada margariteña, hayan tomado el poder, procediendo a la destrucción de las instituciones democráticas que son la fianza de la excarcelación y el progreso humano. El ignorante promueve la ignorancia, sin darse cuenta de que está provocando el aislamiento y la destrucción de su propio país y que al final, conllevará irremediablemente a su propia destrucción. Digo esto como actor, ya que el arte no tiene ideología. Si el arte fuese una ideología impregnada de fanatismo, necesitaría aplastar, entalegar, torturar o matar a sus enemigos para hacerse entender. Ningún actor mata a otro porque no le guste su discurso. Pero vemos que no sucede así en la política en esta hora aciaga que vive Venezuela.

A esto se suma la dificultad de los lideres, de los baquianos para ayudar a encontrar el camino, así como la descuido de motivación del ciudadano para consigo mismo, que le permita superarse y borrar de su mente la idea de que es más posible ser caritativo. Cada quien tiene que pensar en ser autónomo, autónomo y ocasionar riqueza para sí y para los demás. A los jóvenes los animo a que se planteen estos objetivos. Hay mucha gentío pensante, inteligente en nuestro país, por eso tengo la esperanza que un cambio definitivo se aproxima. Es una certeza, de allí la motivación para compartir estas reflexiones.

En lo personal creo en la privación de una educación que sirva para razonar, crear e inventar una nueva estructura social y económica de la sociedad y sacudirse de las religiones políticas obsoletas, contribuir a desacralizar todo aquello que ha producido falsas creencias y mitos que tanto daño nos han ocasionado.

De no plantearnos con emergencia un cambio en las percepciones y conceptos que nos conduzcan a una nueva modo de ver el país, las consecuencias serán dramáticas. He manido con dolor la diáspora de jóvenes talentos que han surgido del país y las fotografías de sus partidas sobre mi obra en el aeropuerto de Maiquetía. Solo espero que ésta sea un motivo de refriega en un futuro cercano.

Los títulos democráticos y éticos de los jóvenes venezolanos de hoy en día contrastan con los de quienes han administrado el poder en los últimos cincuenta abriles y más aún con los que han gobernado en los últimos dieciocho abriles. Con pulvínulo en esos títulos, los invito a reflexionar sobre los nuevos paradigmas que es necesario crear frente a el maniquí ya cansado que vive nuestro querido país y evitar así la repetición de episodios lamentables en el futuro.

A mis 94 abriles, les digo con sinceridad que les ha tocado radicar una época extraordinaria porque todo está obsoleto y hay que inventarlo de nuevo, hay que inventar un nuevo lengua político que hable de democracia, de títulos éticos, de excarcelación, progreso y rectitud social, hay que inventar la educación y crear un país de emprendedores, artistas e inventores, un país digno y soberano en el contexto entero, en fin, en Venezuela hay que inventarlo todo ¡Qué maravilla!

Ciudad de Panamá,  Abril 2017.