Envejecer no es solo fatiga material; ambiente y genética también influyen

La eterna nubilidad es una ficción, pero la ciencia se acerca cada vez más a ella, reconocen los expertos, y si aceptablemente envejecer es poco que afecta a todos los seres vivos, se negociación de un proceso que depende de diversos factores, dijo a Efe la bioquímica chilena María Soledad Matus.

 

“Me produce mucha emoción asimilar que el envejecimiento no es sólo una ‘sofoco de materiales’. Cuando se aplica un tratamiento o se administra una droga que extiende el periodo de vida, es porque hay una célula, un tejido o un organismo que asegura”, señala esta experta en enfermedades neurodegenerativas.

 

El envejecimiento depende tanto del ámbito como de la genética, señala Matus, quien este sábado participa en el festival Puerto de Ideas Antofagasta 2017 en un panel sobre envejecimiento de desafiante título: “¿La fuente de la eterna nubilidad?”.

 

“Sabemos que podemos prolongar la existencia. Hay distintas formas de hacerlo, con hábitos o con soluciones farmacológicas. Pero el punto es extender el periodo de vida sana”, recalca esta bioquímica, quien trabaja en la Fundación Biomédica Neurounion.

 

“Todos queremos morar más y sabemos que las expectativas de vida han aumentado. En Pimiento -por ejemplo- han subido en total diez o doce abriles”, explica.

 

En finalidad, en 2050 casi un tercio de los chilenos tendrá más de sesenta abriles, circunstancia que hará que este sea el país con anciano población envejecida de toda Suramérica.

 

“Pero las características de los genes de los chilenos -precisa- son diferentes a las de los brasileños, los peruanos o los argentinos. Hay que entender muy aceptablemente cómo es cada población y a partir de ahí estudiar si lo que se usa en un país se puede aplicar en otro”.

 

“No existe ningún elixir que nos vaya a persistir eternamente jóvenes, pero sabemos que se puede extender la vida. Hay que prepararse para ese momento y presentarse en el mejor estado posible. Ese es el principal objetivo de la ciencia”, advierte Matus.

 

Y aunque una de las estrategias más usadas en la ciencia para modificar la momento es la restricción calórica, “eso no funciona en todo tipo de ratones, ni siquiera es igual en machos que en hembras”, añade.

 

Convencida de que “la tristeza todavía envejece”, Matus cree que sería interesante vigilar de qué forma influye en el envejecimiento el talante de una población en normal.

 

En 2040 la población anciano de 60 abriles se habrá triplicado y alcanzará los 2.000 millones de personas, “una situación para la que no estamos preparados”, asegura esta experta en biología celular y molecular

 

“Cuando uno no es consciente de que está viviendo más, no se preocupa de qué hacer con esos abriles extra”, afirma. “Y eso es porque el envejecimiento no empieza a los 65 abriles. Esa es una mala forma de definirlo. Uno empieza a envejecer desde que nace”, sostiene.

 

Matus reconoce que “la multitud teme presentarse a vieja”, pero cuando se conversa con los ancianos, la mayoría está atinado, porque exceptuado que haya dificultades económicas, se negociación de una etapa de la vida en la que se puede disfrutar más”.

 

Más que retardar el envejecimiento, la investigadora prefiere charlar de “extender la vida para alcanzar un ciclo más espléndido”.

 

Los científicos con sus investigaciones y los políticos con sus estrategias son responsables de preparar a la población para “disfrutar más de esta etapa”, agrega.

 

Un mensaje de la firma Euromonitor sobre las principales tendencias de consumo para 2017 deje del cambio de lo que tradicionalmente se ha considerado el estilo de vida de las personas mayores, convertidas hoy en entusiastas consumidoras de productos de sanidad y belleza y receptivas a los desarrollos tecnológicos.

 

“Uno de los factores de aventura que tienen las enfermedades crónicas -subraya- es el envejecimiento. Cuando se llega a los 60 o 65 abriles es seguro que se va a desarrollar una enfermedad. La cuestión es cuál y con qué intensidad”.

 

En el control de enfermedades neurodegenerativas como el parkinson o el alzheimer los avances hasta ahora no son demasiado notorios. Los modelos de estudio en laboratorio escasamente avanzan. “El remedio para estas complejas enfermedades no va a ser una pildorita”, advierte la doctora.

 

Así que para retrasar lo mayor posible el envejecimiento, lo mejor, recuerda Matus, es una vieja fórmula: actividad física y provisiones sana.