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Estamos aterrorizados por el futuro

La actriz estadounidense le teme al crecimiento extremo de la inteligencia fabricado, al derrumbe de la privacidad y a la invasión tecnológica, temas que plantea su más fresco película Ghost In The Shell

por Agencias

Nueva York, EU.- “Si estamos todos aterrorizados por el futuro, ¿por qué seguimos caminando en esa dirección?”, se pregunta Scarlett Johansson al presentar Ghost In The Shell, un filme que proyecta un turbio mundo regido por la tecnología, los hackers y una sombría relación entre el hombre y la máquina.

“Creo que el entorno creado en Ghost In The Shell es tan convincente que no parece que esté muy remotamente de nuestro trascendencia. Nos da ideas para reflexionar”, dijo Johansson sobre la película que se estrenará el próximo viernes.

Entonces, ¿’estamos preparados como sociedad para afrontar los desafíos que nos acechan?

Claramente no, si estamos todos aterrorizados. Buena suerte para todos nosotros, bromeó con tono ácido.

El crecimiento extremo de la inteligencia fabricado, el derrumbe de la privacidad y la invasión tecnológica a todos los niveles son algunos de los dilemas que plantea Ghost In The Shell, dirigida por Rupert Sanders (Snow White And The Huntsman, 2012) y en cuyo reparto Johansson aparece escoltada por Juliette Binoche, Michael Pitt, Pilou Asbaek y Takeshi Kitano.

Sobre la cinta

Apartándose momentáneamente de las fantasías coloridas de la comercio Marvel que la tienen ocupada en los últimos primaveras, Johansson se mostró sorprendida de que en la promoción de Ghost In The Shell todos los periodistas le cuestionen sobre lo inminente que parece el futuro que imagina esta cinta distópica.

“Me pareció muy abrumador (El tesina de Ghost In The Shell), la película es introspectiva pero todavía es violenta y fría”, aseguró Johansson.

Balbucir de Ghost In The Shell es susurrar de palabras mayores del manga. Creada por Masamune Shirow, esta serie japonesa de cómic cyberpunk cautivó al divulgado por sus debates filosóficos y fue la creación de numerosos contenidos derivados, entre los que destacaron las dos aclamadas películas de animación de Mamoru Oshii: Ghost In The Shell (1995) y Ghost In The Shell 2: Innocence (2004).

Con constantes guiños más o menos ocultos a la primera de las cintas de Oshii, la nueva lectura en carne y hueso de Ghost In The Shell presenta a Major (Johansson), una cyborg diseñada para servir en un cuerpo de élite policial.

Considerada como la primera de una nueva transformación de la fusión entre el ser humano y las máquinas, el mundo de Major se vendrá debajo al descubrir nuevos aspectos sobre la naturaleza de su identidad y su pasado.

“Tuve un montón de conversaciones con Rupert Sanders. Intenté investigar cómo podía entrar en este personaje y crear poco que fuera más multidimensional”, apuntó Johansson.

Frente a la medio detenida, el ocultación ininteligible y la consejo en primer plano de las cintas animadas de Ghost In The Shell, la lectura estadounidense envite por un tono de entusiasmo y suspense más accesible para el divulgado.

Esta cinta todavía se vio envuelta en cierta polémica por las críticas de un sector de los seguidores a la alternativa de Johansson para interpretar un rol con rasgos asiáticos.

Por su parte, la actriz investigó sobre la amnesia para tratar de entender los conflictos que abruman a Major.

Opinó que no tener expresiones fiables sobre tu pasado lleva a una existencia “muy difícil y aislante”, y adelantó que cuando Major “comienza a desconectar” de la sinceridad que le fue dada empieza a acercarse a quien es verdaderamente.

Con gran trayectoria

Encumbrada como suerte refulgente de Hollywood, Johansson fue musa del cine independiente (Lost In Translation, 2003) y actriz fetiche de Woody Allen (Match Point, 2005) antiguamente de coronarse en el universo de Marvel con el papel de Black Widow.

No obstante, la intérprete afirmó que no echa de menos las películas más modestas y alejadas del gran foco de la industria: “Mucha muchedumbre asume que cuando haces una película que tiene un gran presupuesto, la experiencia artística es muy diferente”.

“Resulta que, de hecho, no es así. La única diferencia es que el cátering es mejor (…). No diría que la presión que sentía rodando Under the Skin (2013) fuera beocio que rodando Ghost in the Shell o al contrario. Sea cual sea la cinta, te pones la presión sobre ti misma para dar una interpretación de la que te sientas orgullosa, que tenga sentido, un curva y una cohesión”, argumentó.

Convicciones claras

Situada a la vanguardia de los artistas de Hollywood que han arremetido contra el presidente de EU, Donald Trump, Johansson intervino en la Marcha de las Mujeres celebrada en Washington en enero para denunciar las ideas machistas del mandatario.

“Es importante que recordemos como personas, como hombres y mujeres miembros de una sociedad, que nuestros derechos no son otorgados sino que son poco por lo que tenemos que contender y que tenemos que continuar defendiendo”, dijo.

¿Y qué le avala a aquellos que cargan contra Hollywood por ser presuntamente un asociación de muchedumbre privilegiada y alejada de los problemas de la muchedumbre global?

“Lo efectivamente emocionante de Hollywood ahora es lo diversas que son sus voces. Así que creo que ésa es una afirmación muy vacía. Están asumiendo que, sólo porque seas exitoso, no tienes relación con la sinceridad de la muchedumbre que vive a tu rodeando. Es hacerse cargo una idea congruo ignorante”, remató.