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Historias relevancia personal

El cinefotógrafo mexicano está nominado al Oscar por su trabajo en Silencio; de ganarlo, sería la cuarta estatuilla consecutiva para un connacional en el rubro de Fotografía

por Agencias

Ciudad de México.- La sonrisa y aspecto de Rodrigo Prieto son amables. Siempre creativo, analiza la luz del salón donde se llevaría a sitio la entrevista, pero no le gusta, pagano, pide un cambio. La luz ha sido siempre una aliada del cinefotógrafo mexicano, ha sabido seducirla con los primaveras. Prefiere un espacio amplio, con esa iluminación natural tan recurrente en su fondo y forma para plasmar imágenes en las películas.

Ha pasado mucho desde el paso de Prieto por las aulas del semillero de talentos del cine franquista, el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC). En su crecimiento, lo mismo es considerado por Emmanuel “El Chivo” Lubezki como “el mejor cinefotógrafo del mundo”, se convirtió en cómplice de Alejandro G. Iñárritu, Ang Lee o Martin Scorsese, y es aplaudido por la Corporación de EU.

Su costura en la fotografía cinematográfica desde 1988, al banda de Patricia Martínez de Velasco en El sótano, hasta su colaboración con Martin Scorsese en Silencio (2016), pasando por Secreto en la montaña (2005, Ang Lee) -su primera nominación al premio Oscar-, lo han convertido en cómplice de ésos titanes cinematográficos.

Primera nominación

“Fue muy particular cuando recibí la nominación (al Oscar) por Secreto en la montaña, es una película que a pesar de ser una historia que sucede en Wyoming, con unos cowboys, de alguna forma tenía que ver con mi vida, en el sentido de que mi superiora es chaqueta, creció en un rancho en Montana, su hermano era desviado, bailarín de ballet. Yo quería mucho a mi tío.

“Era una época en la que en mi casa ni siquiera se decía que era desviado, pero tenía su novio de toda la vida, vivían en un rancho de borregos, así que para mí la historia tenía una relevancia personal. Que haya tenido agradecimiento y se haya convertido en un clásico es poco muy atún”, cuenta Prieto, cómodamente sentado en el parque de una casa en la colonia Condesa.

Segunda nominación

Este 2017 Rodrigo es candidato una vez más para alzar el mayor galardón de la cinematografía comercial. Se medirá con Greig Fraser (Lion), James Laxton (Moonlight), Linus Sandgren (La La Land) y Bradford Young (Arrival). Es uno de los favoritos, haría historia, sería la cuarta ocasión consecutiva que la estatuilla quedaría en manos de un mexicano (Lubezki obtuvo los tres pasados). Prieto acepta el honor, pero no lo ve como poco capaz de cambiar su vida profesional.

“La nominación al Oscar es poco que cambia la percepción de mucha multitud, pero siento que no tanto a nivel profesional. De pronto se queda pegado para siempre a tu nombre, en tu acontecimientos, aunque los directores con los que he trabajado, nadie me lo ha mencionado, positivamente no es lo que les interesa, sino el trabajo en sí. A los productores siquiera.

“Una nominación es una cosa muy bonita y por supuesto ganarlo todavía, pero creo que lo más importante es el trabajo y ser auténtico al material, a una película y no al voy hacer una fotografía de una forma u otra para cobrar un premio, lo que importa es contar la historia y correctamente”, abunda.

Hacer distinguirse el esquema

Para Prieto lo más importante es hacer distinguirse la visión del director y la costura de todos los involucrados, pensando todavía en su propia visión, ésa reconocida por la Corporación Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), con el Ariel en más de una ocasión.

“La fotografía de cine para mí es la comunicación de emociones, a través de la imagen y la luz, gran parte de lo que hago es manipular la iluminación para crear sensaciones, atmósferas y más que cero emociones”, admite.

Su experiencia en Silencio

“Al final de cuentas, la fotografía de cine es por donde el trabajo de muchísima multitud se plasma: el vestuario, el diseño de producción, el trabajo de los actores, del editor, todo entra a través del telescopio y la cámara que pone el director de fotografía, entonces la responsabilidad es enorme”, confiesa.

Esa responsabilidad es aún longevo cuando el cineasta con el cual haces mancuerna lleva más de tres décadas tratando de dar forma a su filme, como sucedió con Scorsese en Silencio. “Que me haya tocado a mí ser el encargado de plasmar eso en la pantalla, es un honor impresionante. A mí me toca que esas imágenes que tiene en la vanguardia, traducirlas al celuloide.

“Silencio tiene temas muy profundos: la intolerancia de ciertas religiones a otras, el colonialismo, la fe, es poco de lo que no se palabra mucho en el arte y la civilización. Será una película que va a perdurar, la multitud la va seguir viendo, refiriéndose a ella, creo que es una gran obra”, expresa el cinefotógrafo.

Nuevos proyectos

Rodrigo Prieto quiere filmar su ópera prima, una narración de la vida de su anciano Jorge Prieto Laurens, regidor de la Ciudad de México y perseguido por el presidente Álvaro Obregón, y el paralelismo con la vida de su prima Dení Prieto, quien murió en la grupo de las Fuerzas de Escape Franquista.

Alista, encima, su próxima colaboración con Martín Scorsese en The Irishman, un filme protagonizado por Robert De Niro y Al Pacino, acerca de la relación entre el gánster Frank Sheeran y el crimen de Jimmy Hoffa, líder sindical en EU.