La falta de circulación cerebral es la principal causa de los ACV en Venezuela

Foto: (Referencial)

De cada diez pacientes que sufren un Suerte Cerebro Vascular, 8 son isquémicos, destacó Antonio Rodríguez, neurocirujano, especializado en Estados Unidos y Europa.

El doble compartió con la periodista Ana Isabel Lago, en su espacio Por tu Lozanía a través de El Carabobeño Radiodifusión, los conceptos básicos sobre los Accidentes

Cerebro Vascular (ACV) y la importancia de prevenirlos.

Los ACV se divide en hemorrágico y un segundo isquémico o por desatiendo de crimen. El primero produce viejo mortalidad, pero al mismo tiempo permite una mejor recuperación del paciente, cedido que es allí en donde los neurocirujanos actúan y hacen posible liberar al paciente.

El ACV isquémico deja mayores secuelas. El paciente muere con menos frecuencia pero lo deja secuelas y con defectos para trabajar, expresarse y transigir una vida frecuente.

Estos accidentes ocurren muchas veces oportuno a enfermedades congénitas, como son los aneurismas, las malformaciones vasculares, entre otras patologías, así como por un traumatismo.

En el caso del isquémico, se debe a dos causas: una trombótica (restringido), y embólica (que sale del corazón o de los grandes vasos del cuello un coágulo generalmente de gordo que obstruye un vaso en el cerebro, dejando sin crimen una porción importante de éste.

Sus síntomas dependen de la porción en los que haya fallado el flujo de crimen en torno a el cerebro. Por ejemplo, si la isquemia se produjo en el escotadura occipital la persona presenta problemas visuales; y si es el escotadura parietal derecho, el paciente queda hemipléjico y no puede mover el ayuda ni la tierra; y si es del costado izquierdo, y el paciente es derecho, entonces no se podrá expresar.

“Es sostener que es dramática la sinología que producen estos accidentes del cerebro. Aunque en la medida que nosotros podamos prevenirlos, estaría el éxito de nuestro trabajo”.  

Antonio Rodríguez, fundador del Servicio de Neurocirugía de la Ciudad Hospitalaria “Dr. Enrique Tejera” de Valencia por 35 primaveras y fundador del postgrado de neurocirugía de la Arte de Ciencias de la Lozanía de la Universidad de Carabobo, afirma la obligación de crear la conciencia de que se manejo de una verdadera emergencia en entreambos casos, tanto los hemorrágicos como los isquémicos. Estos, en las primeras 3 o 6 horas son claves para liberar al paciente, haciendo procedimientos neurorradiológicos o neuroquirúrgicos, para retirar el coágulo del cerebro.

Y los ACV hemorrágicos por lo militar son de origen hereditario, que aunque no se puede preparar sí se pueden diagnosticar a tiempo a través de medios no invasivos, tales como una tomografía especializada y ver si tiene una aneurisma ayer de que se rompa o una malformación arterio-venosa, y así poder ponerlo en tratamiento.

Aquellos pacientes que padecen de repetidos dolores de individuo, deben hacerse una tomografía que le puede liberar la vida.

En cuanto a las ACV isquémicos, el paciente debe considerar los grupos de peligro (obesos, hipertensos, diabéticos, sedentarios, fumadores), son personas con altos riesgos de elevación de títulos de colesterol, lo que puede provocar que se le tapen las arterias.

Y en la medida que las personas van envejeciendo las paredes arteriales se van endureciendo, por lo que no son capaces de reaccionar a las demandas que tiene el cerebro. Y en un momento de emoción, de actividad en los que el cerebro necesita más crimen, empiezan a aparecer los síntomas premonitorios del ACV.

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