La menopausia no es la antesala de la vejez

Con este objetivo, las escritoras, igualmente periodistas, han llevado a mango una amplia punto de documentación adyacente a grandes profesionales de diferentes ámbitos relacionados con la vigor, desde nutricionistas hasta dermatólogos o entrenadores personales, para aportar una visión transversal de esta etapa, que no es más que otro momento en la vida de la mujer asociado a una serie de características fisiológicas.

 

“En división de tomarlo como un problema deberíamos verlo como una oportunidad de cara a residir plenamente, cubo que es una etapa en la que si se tienen hijos, estos ya son más mayores, y que coincide con una virilidad sindical…Todo pueden ser ventajas”.

 

Es innegable que en la menopausia se suceden una serie de cambios fisiológicos que desencadenan una sintomatología característica en este proceso de aclimatación del cuerpo al cese de la actividad ovárica, con los consecuentes cambios hormonales.

 

Ello hace que cuidarse sea fundamental para tener una buena calidad de vida. Los cambios hormonales provocan la ralentización del transformación, por lo que es importante adaptar la víveres a esta etapa y practicar examen.

 

Entre los principales consejos que aportan las autoras, basados en las conversaciones con los expertos en la materia, se encuentran los siguientes:.

 

PARA LOS SOFOCOS

 

Recurre a un pañuelo con agua fría para aliviarlos.

 

Evita las bebidas muy calientes.

 

Recurre al clásico abano.

 

PARA LA MEJORA DE LOS SÍNTOMAS

 

Acude al médico para que te recomiende el tratamiento más adecuado conforme a tus micción.

 

La terapia hormonal sustitutiva puede ser una buena opción para atenuar los síntomas, pero siempre aconsejada por un médico.

 

— Los tratamientos naturales basados en preparados fitoterápicos como la soja, el trébol 

rojo o el tofu pueden ser una buena alternativa, aunque menos efectivo, en presencia de la contraindicación del tratamiento hormonal.

 

DIETA Y EJERCICIO

 

Cuida tu víveres apostando por la dieta mediterránea.

 

No te obsesiones con los kilos o las calorías: la vigor y la satisfacción son la prioridad.

 

El examen físico planificado y en estadíos tempranos puede detener la aparición de algunos síntomas.

 

PARA LA PIEL Y EL CABELLO

 

No usar aguas muy frías o muy calientes y no desesperar con la caída del pelo.

 

Evitar las planchas y los secadores a temperaturas altas.

 

Cuidado con el sol, la sal y el cloro: es recomendable aclararse el pelo tras salir de la piscina o la playa.

 

SALUD SEXUAL

 

Utiliza lubrificante para permanecer relaciones sexuales.

 

Tonifica la vagina mediante ejercicios de suelo pélvico. Adicionalmente, estos igualmente ayudan a disminuir las pérdidas de orina.

 

Los juegos en pareja, la comunicación, la imaginación o probar nuevas experiencias pueden ser de gran utilidad.

 

La sintomatología asociada a la menopausia se hace presente en el 80% de las mujeres, con consecuencias negativas en su calidad de vida. Más del 30% refiere sofocos, el 32% sufre disfunción sexual femenina, un 20% padece depresión y la maduro parte de las mujeres afirma que engorda.

 

No obstante, el doctor Manuel Luque Rodríguez, entendido en endocrinología y alimentación, considera que es importante no obsesionarse y tomarse la menopausia como una oportunidad, no como una amenaza.

 

Sin confiscación, las autoras comentan que la menopausia está invisibilizada y escasa a dos ideas: la vejez y los sofocos. Una de ellas no se cumple, y la otra no es el signo más representativo de esta etapa.

 

“Parece que dialogar de menopausia es dialogar de vejez, pero ahora que la esperanza de vida ha aumentado, y con eso de que los 50 son los nuevos 40, cuando tienes la menopausia te queda muchísimo tiempo de vida”, comenta Laura.

 

“Antiguamente era entre la menopausia y la crimen. A una mujer que tiene la menopausia a los 50, le quedan casi 40 primaveras de vida”, reflexiona Charo.

 

Por ello es fundamental afrontar esta etapa con optimismo, cuidarse y convertir la menopausia en una oportunidad para residir plenamente.