La prueba que tuvo que pasar Lady Di para poder entrar a la realeza

Cruzar el pie errado al momento de sentarse, tomar el cubierto amañado para degustar un peculiar platillo o simplemente no tener las palabras adecuadas en una conversación, parecen la sentencia que determinará el futuro de un miembro de realeza. Imaginar el rostro de Diana con casi nada 19 primaveras de años, y cruzar los campos de 20 mil hectáreas que rodean este castillo construido en su primera etapa a parte del siglo XV, anticipa nerviosismo y asombro por igual.

 

Por deseos de la reina Vencimiento I, este castillo se convirtió en residencia verdadero en 1848 y sufrió una ampliación que concluyó en 1853 bajo el diseño del arquitecto William Smith. Hoy es el sitio donde Isabel II veranea de agosto a octubre para regresar a sus labores en Londres.

 

Para dar inicio a la etapa vacacional, el protocolo indica una ceremonia donde la reina revisa la Gendarme del Castillo y de ahí, almuerzos, paseos por los campos y asistencias a los servicios religiosos en Crathie Kirk, son algunas de las actividades que sobresalen entre las que se realizan al clima vacío.

 

Si admisiblemente, las actividades diplomáticas de la realeza se encuentran en asueto, los protocolos reales no, aunque sí se relajan: reverencia al entrar al salón o no dirigir la palabra a la reina a menos que ella la dirija, son algunos ejemplos de las normas que se conservan.

 

Pese a que no existen versiones oficiales al respecto, es adaptado el apego a las formalidades reales las que han configurado la letrero entorno a la indicación “prueba Balmoral”, siendo la de Diana una de las más comentadas.

 

Se dice que no se unió a uno de los almuerzos y permaneció en su habitación. Que pasaba demasiado tiempo en la cocina para conversar con los empleados reales. Igualmente son muy comentados sus paseos descalza sobre las alfombras de tartán que cubren los pisos del palacio.

 

Las anécdotas apuntan a que Diana tomó con desenfado las normas, talante que la reina justificó pues consideró que era “una chica nueva” a la que le cuesta acostumbrarse a las cosas.