Ley de recompensas | Opinión

Jorge Carlos Ramírez Marín presidirá de nueva cuenta la Cámara de Diputados, aunque en una plazo diferente, con la firme esperanza de ser el candidato del PRI al gobierno de Yucatán.

Su propósito es laudable, ya que los políticos siempre aspiran a regresar a su terruño como gobernantes, aunque se duda logre su cometido.

La vez precursor no lo consiguió, aunque le fue mejor, ya que formó parte del salita auténtico del Presidente Peña Nieto, como secretario de Exposición Agrícola, Territorial y Urbano, siendo el primero en la historia de esa incipiente dependencia que sustituyó a la de la Reforma Agraria.

Dejó el cargo para optar por una nueva diputación federal, luego de que Rolando Zapata Bello se le anticipó como candidato al gobierno de Yucatán, poco que parece sucederá nuevamente, ya que otros aspirantes se encuentran mejor posicionados que el mencionado Ramírez Marín.

Su distanciamiento con la ex gobernadora Ivonne Aracely Ortega Pacheco y su poco trabajo político en el estado lo mantienen alejado de esa posibilidad en una de las pocas entidades donde se advierte que el PRI podría percibir el gobierno estatal el año próximo.

Yucatán es una entidad que ya tuvo turno, pero fue tan pésima la delegación de Patricio Patrón Laviada (primo hermano de Emilio Gamboa Patrón) que no le fue difícil al partido tricolor recuperar el gobierno estatal.

Desde entonces, los panistas han realizado intentos por recuperar un estado catalogado como conservador y donde mantienen una gran presencia, como dan cuenta sus continuos triunfos en la alcaldía de Mérida.
Sin confiscación, la tarea para los priistas no será sencilla y en ello tendrá mucho que ver la porte de la ex gobernadora Ortega Pacheco, considerada ahora una sublevado interiormente del partido tricolor.

Ivonne mantiene la intención de disputar la candidatura presidencial interiormente de su partido, aunque no es tomada en cuenta para ello, por más esfuerzos que realiza.

Fue una de las voces críticas interiormente de la XXII Asamblea de su partido y su destino puede ir unido al de Jorge Carlos, si es que los dos forman la mancuerna priista al Senado de la República.

Si Jorge Carlos no es candidato al gobierno del estado, su galardón podría ser la candidatura al Senado, la que podría obtener incluso, aunque los dos son diputados plurinominales, por lo que tendrían que inquirir la nominación de mayoría.

La Ley de Recompensas interiormente de la política mexicana es sumamente gratificante y proporcionadamente recibida por la mayoría de los participantes, sin importar el partido en que militan.

Hace seis primaveras, Ernesto Cordero Riachuelo era el pretendiente arropado desde las instancias presidenciales para convertirse en candidato del PAN, lo que consiguió cuando fue superado por Josefina Vázquez Imperfección.

Cordero Riachuelo ex secretario de Exposición Social y de Hacienda en la delegación presidencial de Felipe Calderón Hinojosa fue sembrado como uno en la letanía plurinominal de senadores del Partido Batalla Franquista.

Ayer que él, Santiago Creel Miranda compitió por el gobierno del entonces Distrito Federal y fue derrotado por Andrés Manuel López Taller, por lo que fue llamado al salita del Presidente Fox Quesadilla para llevar a cabo como secretario de Gobierno.

Seis primaveras más tarde quiso ser candidato presidencial y vencido por Felipe Calderón Hinojosa, obtuvo ser situado al frente de la letanía de senadores plurinominales.

Se acento de que Josefina Vázquez Imperfección, humillada en dos ocasiones como candidata de su partido, primero a la Presidencia de la República y posteriormente al gobierno del Estado de México, será quien encabece a su partido (PAN) en la letanía de senadores, como galardón por su décimo en la contienda mexiquense, donde quedó en el cuarto ocasión.

Por el flanco del priismo, ya se acento de que varios de los miembros del salita presidencial de Peña Nieto podría optar por una candidatura al Senado de la República o hasta la Cámara de Diputados, por el sistema de representación proporcional.

Entre los nombres que se mencionan están los del secretario de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza; Exposición Social, Luis Miranda; Gobierno, Miguel Gracia Osorio o Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, depende si alguno resulta ser el candidato presidencial y otros más, muchos de ellos que buscan cobijo para no estar fuera del presupuesto y fuero por si su partido no ganan los comicios y se inicia una persecución de brujas como muchos pronostican.

Uno de esos personajes tentado con la Ley de Recompensas que se aplica en los partidos políticos es Ricardo Monreal Ávila, el frustrado pretendiente de MORENA para manejar la CDMX.

Encaprichado con seguir los pasos de Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Taller, Marcelo Ebrard Casaubon y Miguel Gracia Mancera, Monreal fue eliminado de la contienda interiormente de su partido y ahora negocia con otros organismos políticos, buscando competirle a Claudia Sheinbaum, la seleccionada por el Movimiento de Regeneración Franquista.

Ricardo Monreal rechazó una tentadora ofrecimiento de ser por tercera vez senador y prefiere nuevos horizontes para cumplir su anhelo.

Claro que resulta ser una alcoba apetecible para partidos que como el PRI podría aumentar al doble sus votos en la renta del país y entrar en la competencia en una entidad en la que se le ubica hasta en cuatro o botellín ocasión.
Para el PAN (único partido de los grandes donde no ha militado Monreal) sería una buena opción y hasta para el PRD, organismo en que ya militó y lo llevó al triunfo en Zacatecas).

Lo que no debe resultar atractivo para el presidente delegacional en Cuauhtémoc es irse como candidato de partidos que no tendrían el soporte necesario para competir como lo son Movimiento Ciudadano y Conferencia Social.

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