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Llega Luz de espejo

Impactante y entrañable historia universal de identidad que transmite un mensaje de empoderamiento y autoaceptación necesario en estos tiempos

por Agencias

ARTURO MAGAÑA/AGENCIAS

Ciudad de México.- Vivimos en un mundo plagado de odio. Diariamente escuchamos historias sobre homofobia, racismo, segregación, crímenes de odio y un amplio etcétera que, francamente, aterra. Pero, a pesar de todo, es muy interesante asimilar que interiormente de este animación hostil se gestó una de las películas más entrañables y emotivas de los últimos primaveras.

Ambientada en un intramuros violento de Miami, Florida, Luz de espejo (Moonlight) nos presenta la vida de un hombre que, desde la infancia hasta la etapa adulta, lucha para encontrar su puesto en el mundo y descubrir lo que positivamente es.

Para lograrlo, la cinta recae en su totalidad en los tres actores que le dan vida a Chiron (Alex R. Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes, en la infancia, adolescencia y adultez, respectivamente), quienes logran transmitir los miedos y las preocupaciones que su personaje tiene en cada una de sus etapas, y lo hacen con tan pronto como algunas palabras, dejando que los silencios, las miradas y las situaciones en torno a de ellos le comuniquen al espectador lo que positivamente sienten.

Un gran relación

Adjunto a ellos, destaca además el resto del relación, como Naomie Harris (Belleza inesperada) y Mahershala Ali (Talentos ocultos). La primera da vida a la superiora de Chiron, una mujer adicta a las drogas que, a pesar de ir perdiendo la conciencia de su verdad, no deja de querer ni preocuparse por su hijo. El segundo tiene una pequeña pero fundamental billete encarnando a un tendero de droga, de apariencia ruda y desencajada, que un día se convierte en una especie de figura paterna para el pequeño Chiron, quien lo encuentra en uno de esos tantos momentos en que está huyendo de los otros niños que quieren golpearlo.

Es en una de estas cortas pero emotivas escenas que Ali entrega un diálogo entrañable, que se convierte en el hilo conductor de la historia. “¿Qué es un maricón?”, le pregunta el pequeño Chiron (Hibbert) a Juan (Ali). Éste alega que “un maricón… es una palabra usada para que la masa gay se sienta mal”. “¿Soy un maricón?”, vuelve a preguntar Chirón. “No. Tú no eres un maricón. Puedes ser gay, eso está aceptablemente; pero no debes dejar nunca que cualquiera te llame maricón”, le dice Juan.

Sobre la homosexualidad

El sombra de la homosexualidad se hace presente en la vida de Chiron. Ya sea en esta primera etapa de autoconocimiento o en la sazón y soledad vivida en su etapa adulta, en la que conocemos la constante lucha interna y sumamente intensa de cualquiera que quiere encontrar su puesto en un mundo violento que no da tregua. Destaca el capítulo ambientado en su adolescencia, donde Chiron tendrá un breve pero intenso disputa en la playa con un bienquerencia apasionante hasta entonces desconocido y donde además experimentamos conexo con él un constante acoso escolar que lo llevará al periferia y que nos hará cuestionarnos qué hubiéramos hecho en su puesto.

Más que sólo encasillarla en el mal llamado “cine gay”, Luz de espejo transmite un mensaje de autoaceptación con el que cualquier persona -sin importar su carácter, condición física o social- puede identificarse, y lo logra a través de una novelística impresionante apoyada en una fotografía brillante -que presenta movimientos de cámara sutiles, casi imperceptibles- y en un score apasionante -a cargo de Nicholas Britell (La gran puesta)- que suena tan tormentoso y visceral, que aceptablemente podría musicalizar el thriller más angustiante que puedas conocer.

Merece ser reconocida

Sabemos que el mundo y la crítica ha aplaudido y premiado a La La Land… pero esta cinta -escrita y dirigida por Barry Jenkins (Medicine for melancholy, 2008)- se convierte en un retrato del odio y discriminación que impera en muchos sectores de la sociedad estadounidense. No olvidemos que Hollywood tiende a premiar este tipo de películas. (Los casos más recientes son el Oscar a Mejor película para En primera plana y 12 Primaveras de esclavitud en 2015 y 2016, respectivamente). Con una Entidad ahora más incluyente -y con el inicio de la era Trump- no suena descabellado afirmar que Luz de espejo podría ser la gran sorpresa del Oscar 2017.

Sin retención, independientemente de los premios que pueda conservarse a tener o no, Luz de espejo es una impactante y entrañable historia universal de identidad que, en cada una de sus secuencias, transmite un mensaje de empoderamiento y autoaceptación sumamente necesario en nuestros tiempos.