Los años azules, premiado por la prensa internacional | infominuto.com

Los abriles azules, premiado por la prensa internacional

El filme es agradecido además como Mejor Largometraje, por la Corporación Jaliciense de Cinematografía

por Lisbeth Mejía

A un día que concluyera la 32 estampación del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, la película Los abriles azules, de la directora Sofía Córdova, y la productora, Vidriera Marán, se ha vacada dos de los premios paralelos al evento: el Premio de la Liga Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci)y el Premio al Mejor Largometraje de la Corporación Jaliciense de Cinematografía.

Los reconocimientos fueron otorgados ayer 16 de marzo, durante un evento en el que se galardonaron otras producciones de creadores locales, nacionales e internacionales.

Los abriles azules, de Sofía Gómez Córdova, se erigió con un filme que retrata a la pubertad contemporáneo, a través de historias íntimas de personajes que convergen en una casa cuyo único residente permanente es un minino.

Encima de obtener el galardón de la Fipresci, Los abriles azules (cinta en que la oaxaqueña Vidriera Marán es productora), se llevó el Premio al Mejor Largometraje Jalisciense de la Corporación Jalisciense de Cinematografía, AC.

Los abriles azules aún compite por el Premio Mezcal a la Mejor Película Mexicana, que se definirá durante este día. Sin secuestro, la cineasta oaxaqueña Vidriera Marán expresa que estos galardones paralelos al festival han sido logros inesperados para el equipo de la película.

“Sabíamos que era un peli que podía conectar con el conocido, pero no nos imaginábamos que a la crítica internacional iba a complacer tanto. Estamos muy contentas de que haya surgido este agradecimiento”.

Los abriles azules es una película de la directora Sofía Gómez Córdova, que muestra los dramas que 5 jóvenes de culturas y procedencias opuestas viven a partir de la presentación de una extravagante inquilina que rompe la manifiesto amistad y los convierte en una fugaz y disfuncional clan. De estas historias, son testigos un minino huraño y una vieja casona del centro de Guadalajara.