Los increíbles beneficios de la lectura

Deletrear, y descifrar mucho, es imperativo. Hay que aumentar el nivel de recital per cápita aún más. “La educación protege el cerebro”, explicó el neurocientífico Facundo Manes. “Tenemos que protegerlo con alimentos, con vivienda pero asimismo con estímulos, con un contexto positivo de formación”. ¿Y qué mejor útil para el formación que los libros?

La recital es un deporte para la mente, así como una velocípedo lo es para el cuerpo. Es un “superalimento” para el cerebro. Para descifrar, se necesitan aplicar, aunque uno no se de cuenta, varios procesos mentales: el razonamiento, la memoria y la percepción juegan un rol fundamental. Según comprobó la ciencia hace abriles, al descifrar se activa el hemisferio izquierdo del cerebro, el sector que se encarga del razonamiento inductivo y de las capacidades analíticas del individuo.

Igualmente, al decodificar las cultura, las palabras, las frases y las oraciones que conforman un todo, se activan zonas de la corteza del cerebro, que reconocen el valía semántico, el significado, de las palabras. De esto se encargan las cortezas occipital y temporal. La exterior motora se enciende al traer a la memoria sonidos, mientras que los expresiones activan el hipocampo y el prominencia temporal medial. La sujeción es infinita. Con la recital se lee una frase, se la interpreta, y ésta evoca expresiones, aromas, colores y sonidos, memorias de nuestra mente.

Los científicos están cada vez más interesados en estudiar la relación entre la recital y el cerebro, y cómo la ficción puede asistir a mejorar la lozanía mental de una persona. Hace unos abriles, investigadores de la New School for Social Research descubrieron una conexión entre la teoría de la mente -la sagacidad de una persona de asimilar lo que está pensando otro-, y la recital de un pasaje de ficción literaria.

En septiembre, otro asociación de científicos replicó el estudio y obtuvo resultados diferentes: la conexión, a diferencia del estudio preparatorio, fue entre la Teoría de la Mente y una relación de toda la vida con la recital. Básicamente, descifrar unas hojas de un ejemplar no convierte a la persona en más empática, pero sí ser un profesor ferviente.

María Eugenia Panero de la Boston College explicó a Time que “es difícil asimilar si descifrar ficción literaria aumenta la Teoría de la Mente, o si las personas que lógicamente poseen un detención nivel de esta sagacidad se sienten atraídas por este tipo de recital”. Igualmente es posible que un maduro división de empatía y un gran interés en la letras se alimenten uno del otro.

El novelista y psicólogo Keith Oatley, de la Universidad de Toronto publicó recientemente en la revista científica CellPress un estudio titulado “Ficción: Simulación de mundos sociales”. En éste destaca que la letras de ficción, al explorar las mentes y personalidades ajenas, aumenta la empatía de una persona.

Otro estudio flamante de la Universidad de Münster, en Alemania, identificó otro aspecto que se desarrolla a partir de la recital: “Los grandes lectores -aquellos que leen más de 18 libros por año- alardean de sus libros en notorio o los muestran en estantes como una forma de comunicar una característica de sí mismos para formar su identidad y expresarse”.

En la School of Life de Londres, Inglaterra, un asociación de biblioterapeutas quieren ayudar a que las personas utilicen la ficción para cambiar sus vidas a un nivel más profundo. La biblioterapia implica la prescripción de novelas para “curar los males de la vida”, según aseguraron desde la institución.

En definitiva, la recital refuerza al cerebro: lo hace más potente, más activo. Igualmente ayuda a elevar el razonamiento y los procesos lógicos del individuo, fomenta sus relaciones sociales y cura los males emocionales. ¿Y qué mejor que terminar un duro día de trabajo y doblarse con un buen ejemplar?