Manchester junto al mar: un melancólico regreso al hogar | infominuto.com

Manchester adyacente al mar: un melancólico regreso al hogar

Una de las cintas candidatas al Oscar como Mejor Película se estrena el viernes 17 de febrero en cines nacionales

por Agencias

Ciudad de México.- El dolor, la pena y el duelo son sentimientos inherentes a la condición humana que todas las personas enfrentan en algún momento de sus vidas. A veces es pasajero y para poder mitigarlo es necesario escapar, tanto de las personas como de los lugares donde esa pena se ha encajado. Pero, ¿qué pasa cuando esos sentimientos se quedan a existir para siempre, cuando quiebran tanto a un hombre que su existencia se reduce a soportar los días? ¿Y qué pasa cuando, por otra parte, no queda más remedio que retornar al motivo donde se originaron todos esos pesares?

Eso es lo que le sucede a Lee Chandler, el personaje que Casey Affleck interpreta en Manchester adyacente al mar, que se estrena el viernes en cines nacionales. El filme, dirigido por el estadounidense Kenneth Lonergan, es uno de los grandes protagonistas de la publicación 2017 de los premios Oscar, con seis nominaciones, entre ellas la de Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actor.

En Manchester adyacente al mar, Lonergan se reúne por segunda vez con el actor Matt Damon, quien ofició de productor de la película como ya había sucedido en Margaret (2010). A su vez, Damon -gran amigo de la tribu Affleck desde la adolescencia- acercó el papel de protagonista a Casey Affleck, que en un principio iba a interpretar él.

Retornar a las raíces

Lee (Casey Affleck) es un inodoro, electricista, conserje y encargado de todos los trabajos que sean necesarios en un edificio de Boston. Su vida parece asociarse un raso cálculo que se repite día tras día: trabaja muchas horas para sus vecinos, recibe las quejas de su cabecilla, luego va al bar, se emborracha, se pelea ocasionalmente con cierto y luego se va a tenderse en su esfera de cuatro por cuatro. Lee es hosco, poco afable y rechaza cualquier intento de socialización por parte del mundo exógeno.

Pero, como ya se adelantaba en los avances, la cosa cambia. El hombre recibe un llamado desde Manchester by the sea, asiento costera de la que es originario, que le anuncia que su hermano anciano murió por complicaciones del corazón. El llamado parece no hacer mucha grieta en el humor de Lee, pero de todos modos emprende el alucinación a su pueblo oriundo.

Allí, por otra parte de las cuestiones inherentes al funeral y la herencia, Lee se ve enfrentado a un problema crucial: la custodia de su sobrino Patrick, de 16 primaveras. Patrick es popular en su colegio, tiene varios amoríos y lo final que quiere es quedarse a cargo de su tío, aunque la custodia, por pedido claro del difunto, queda a cargo de Lee.

Hasta ahí, el espectador no logra entender muy correctamente qué pasa con esas personas ¿Por qué ni Lee ni Patrick parecen observar dolor alguno? ¿Cuál es el origen de esa apatía? Los flashback -un memorial que la película emplea durante todo su metraje- muestran que Joe era un buen padre, un buen hermano y buen vecino, por lo que sus reacciones no se explican.

La perspectiva cambia cuando la relación entre los dos comienza a originar las primeras fricciones y los saludos del pasado de Lee comienzan a aflorar. Allí la película desvela un pasado trágico para el personaje de Affleck y una infancia difícil para Patrick. Y es allí cuando se revela la verdadera situación de estas personas, principalmente la de Lee: es un hombre quebrado, a quien el pasado anclado en el pueblo sigue atormentándolo.

La hora de Casey

Más allá de que la dirección de Kenneth Lonergan es correcta y logra evitar la manipulación de las emociones del espectador -a excepción de cuando se descubre la tragedia de Lee, momento en el que es casi inútil no observar un nudo en la garganta- la película tiene en Casey Affleck su tipo más resistente. El actor logra manejar al personaje -y a los sentimientos del espectador respecto a él- con arte: es el motor y corazón de una película que requería un actor capaz de comunicar las batallas interiores del personaje.

Las mejores escenas de Manchester adyacente al mar suceden cuando él y Lucas Hedges, quien interpreta a Patrick, se juntan en pantalla. Sus respectivas pérdidas los hacen hombres frágiles, sobre todo a Patrick, que rebusca consuelo en las distracciones propias de la adolescencia sin conseguirlo verdaderamente. Michelle Williams y Kyle Chandler, por su parte, se reparten el resto del protagonismo de buena guisa.

Una de las cosas que se le pueden demandar a Manchester adyacente al mar es su duración. Sus casi dos horas y media hacen que el ritmo pierda pie y se vuelva cansado en algunos momentos, lo que puede durar a molestar a algunos espectadores. Sin incautación, Lonergan sortea el escollo con la inclusión de los flashbacks, que agilizan la historia. Poco que sí se agradece son los sorpresivos momentos de humor que tiene la película, que terminan funcionando como oasis en un desierto de melancolía.

Manchester adyacente al mar es una muy buena película, que tiene en sus actuaciones y su raya -escrito por Lonergan- las razones por las cuales llegó a ser considerada como una de las mejores producciones de la temporada. Aunque sería una sorpresa histórica que se llevara ese premio porque no es la mejor película del año, sí lo merece Casey Affleck, que presenta uno de los mejores papeles de su carrera, sino el mejor.