“No me robé nada hoy, fue ayer”; camioneros ponen a temblar a sospechoso de robo

Oaxaca de Juárez, Oaxaca

Ricardo, de 35 primaveras de tiempo, fue retenido y amarrado en los tubos del puente peatonal California, en las riberas del Río Atoyac, frente a las bodegas de fruta, al ser pronunciado de robarse un automóvil estereofónico en un camión propiedad de los fruteros; rudimentos de la Policía Municipal lo rescataron y trasladaron a los separos municipales.

“Ya me había ido, la neta no me robé nadie hoy, fue ayer, pero chale, no fue el estereofónico, fue solo la carita, pero como me conocen me vieron hoy y me agarraron, me amarraron”, se justificaba Ricardo ya amarrado por los camioneros.

Lo trasladan al cuartel.

La detención se efectuó a las 12:20 horas, cuando un conjunto de camioneros y comerciantes de fruta detuvieron a Ricardo, de 35 primaveras de tiempo, a un costado de las riberas del Río Atoyac y lo arrastraron a la parte depreciación del puente California.

Los comerciantes llevaban al novicio rumbo a uno de los tubos, donde lo amarraron con una cuerda de plástico verde rodeando de su cuerpo y otra más para sujetarle la pierna.

Una vez sujeto y sin posibilidad de escapar, fue encarado por el propietario del camión, quien quería retener sobre la cámara robada.

“¿Dónde dejaste el estereofónico?”, preguntaba insistentemente, mientras el novicio se movía corroborando que no había forma de enloquecer.

“Yo no me llevé nadie, chale”, contestó apesadumbrado, cerrando los fanales como si le molestara el sol.

Así lo tuvieron por varios minutos interrogándolo e insultándolo, por lo que Ricardo esperaba percibir el primer desdicha y ya parecía sufrirlo.

Sin retención, algunos transeúntes que pasaron por el puente se dieron cuenta de la situación y llamaron a emergencias.

Minutos posteriormente, al ocasión llegaron rudimentos de la Policía Municipal, quienes dialogaron con las personas que tenían retenido a Ricardo.

Ricardo confiesa que se robó la carátula del autoestéreo.

Tras platicar brevemente, los comerciantes accedieron a que lo liberaran con la condición de que fuera encerrado “por lo menos una incertidumbre”.

Una vez que fue desatado y rescatado, los policías municipales lo trasladaron al cuartel normal, donde quedó arrestado por una yerro administrativa, ya que la parte afectada no quiso rebelar cargos en contra de Ricardo, al que acusaba de cristalear su camión para robarle el automóvil estereofónico.