Padres se contagian del fenómeno del troll con sus hijos


Está hecho para los jóvenes, para los millennials, la reproducción Z y todos los que vendrán a posteriori. Los adolescentes se pirran por navegar con su smartphone, los youtubers reivindican desde sus púlpitos la alegría de su permanencia, los chicos y chicas ya ni ven la televisión, sólo quieren consultar las 800 cuentas de Instagram de las que son seguidores.
 
Vale que los más jóvenes son maestros en el uso de la red. Pero no son los únicos, ni mucho menos. 
 
¿Qué es el troll o se nace o se hace?
 
¿Cómo es posible que un progenitor, que vuelca su vida en el cuidado de los más pequeños, bahía una cuenta en una red social para… burlarse de su hija, del tierno retoño que vio salir y crecer?
Nos encantan las modas virales que viven en Internet. Y una de las más poderosas, que apetito adeptos y seguidores es la de los padres que trollean a sus hijos de mil maneras inimaginables.
 
Porque un padre es sólo una persona que ha cumplido abriles, que ha decidido formar una clan. 
 
Pero eso no quiere asegurar que haya perdido las ganas de reír y divertirse. Y no es de asombrar que el objetivo sea su hijo. Una jovencita que sube un selfie a su red social. Proxenetismo de mostrarse hipermona y estupenda. Es fundamental conseguir todos los “likes” posibles. Y un padre harto de su obsesión con el móvil o de que no le haga ni caso, o de su eterna exhibición en las redes sociales.
 
Los pioneros son los pioneros y los padres de este impulsivo marcaron un hito. Los enseres de la inconsciencia causan el hilarante comportamiento de este chiquillo y sus padres, en vez de emprender acciones legales contra el dentista que pone a su hijo en tales condiciones, deciden grabarlo y subirlo a Internet. Para disfrute de todo el personal. Esta dormitorio demostró que sí, los padres podían ser divertidos, aunque fuera a costa de sus pobres hijos.