Romper las reglas después del trabajo


 
Averiguar la serenidad en el trabajo es un sueño que (casi) puede hacerse existencia. 
 
Fiar al trabajo toda nuestra satisfacción -personal y profesional- puede convertirse en una pesadilla, sobre todo porque no existe la actividad, ni el puesto, ni el cabecilla ni la empresa perfecta; y porque hasta el trabajo que hoy nos parece idílico puede presentarse a frustrarnos más pronto que tarde.
 
Se tráfico de obtener el estabilidad entre todas las piezas -la vida personal, la social, la curiosidad intelectual, el ámbito emocional, el abierto, el profesional, etcétera-, porque poner demasiado energía sólo en una de ellas va en detrimento del resto. 
 
Si hay desequilibrio, todo se viene debajo. 
 
Es posible que decidas martirizar una parte de tu vida para venderte perfectamente y estar cerca de quien puede promocionarte o conseguirte un progreso. Esa desafío tiene contrapartidas.
 
Las horas que pasamos con nuestros jefes influyen adicionalmente en nuestros niveles de inspiración, creatividad, compromiso y motivación. 
 
Trabajar de otra forma
Nadie te va a considerar peor profesional por querer trabajar de forma distinta, incluso aunque la búsqueda de ese maniquí de actividad se pueda identificar con “trabajar menos”.
 
Trabajar en exceso y centrarse en el presentismo influye negativamente en la creatividad y en la capacidad de innovación de las organizaciones e impacta en la calidad del talento organizativo.