Se acumula más basura en las calles de la ciudad de Oaxaca

Adicionalmente de problemas respiratorios e infecciones gastrointestinales, la acumulación de toneladas de basura en diferentes calles de la hacienda oaxaqueña y municipios conurbados, ha evidenciado la equivocación de civilización para la separación de desechos y la incapacidad de las autoridades para confrontar la problemática por el candado del tiradero municipal.

Aunque en varias zonas la basura fue retirada y enviada a otros sitios para su depósito de modo provisional, la presencia de ratas, cucarachas y otros roedores han proliferado y puesto en aventura la salubridad de los oaxaqueños.

Mario Martínez Rojas, de la Dirección de Regulación Sanitaria de los Servicios de Vitalidad de Oaxaca (SSO), explicó que en presencia de esta problemática el personal de la dependencia ha exhortado a la población a no tirar basura en la calle por la contaminación que se genera.

Martínez Rojas exhortó a los ciudadanos a tener una civilización de la separación de la basura y evitar prácticas que dañen la salubridad de los capitalinos, sobre todo de niños y personas de la tercera época, que son los más vulnerables.

Hasta ayer, más de 6 mil toneladas de basura no han podido ser enviadas al tiradero municipal, en presencia de la negativa de los pobladores para reabrirlo, pese a que el jueves ya habían llegado a acuerdos con las autoridades para permitir el paso de los camiones recolectores este viernes.

Mientras que las autoridades ya habían confiado en la reapertura del tiradero, los habitantes de la agencia Vicente Marcial de la Villa de Zaachila se negaron a ceder y decidieron continuar con la protesta la amanecida de ayer.

Pese a los llamados a no tirar la basura en la calle y mantenerla en el interior de los hogares, cientos de capitalinos han hecho caso omiso y en diversas partes se observan toneladas de desechos.
Por esta situación, más de una veintena de camiones recolectores fueron enviados a las Riberas del Atoyac para depositar la basura como lo hicieron en la primera protesta de los colonos en julio, pero mercaderes y militantes de la CTM se los impidieron.

Durante esta confrontación entre mercaderes, cetemistas y conductores de los camiones recolectores, los manifestantes agredieron a dos fotógrafos de diferentes medios de comunicación y amenazaron con despojarlos de sus herramientas de trabajo.

Con cuchillos en mano como advertencia, algunos de los inconformes lograron el retiro de los fotógrafos y advirtieron con hacerles daño si los volvían a ver por el mismo espacio.