Se cumplen 82 años de la muerte del periodista y escritor Rafael Arévalo González

Corría el año 1866 cuando nace en Río Pequeño, estado Miranda , el periodista,  escritor y político Rafael Arévalo González, un 13 de septiembre, en medio de una pueblo desangrada y empobrecida por la exterminio, por lo que desde muy novicio sintió repugnancia por lo que él denominaba “las luchas fraticidas”

Desde El pregonero, el primer diario venezolano impreso en rotativa, donde fue dirigente de redacción y director, comenzó su enfrentamiento en contra del régimen de Juan Vicente Gómez. A través de sus páginas apoyó al candidato civil que participó en las elecciones  contra el dictador, por lo que fue encarcelado, salvándose solo 50 ejemplares de la hoguera, mientras que el candidato fue exilado.

A través de la revista “Atenas” en 1913 desarrolla una activa competición al régimen de Juan Vicente Gómez, por lo que fue encarcelado en la gayola llamamiento la Rotunda entre 1913 y 1922.

Adecuado a sus constantes detenciones de parte del régimen, el humorista Job Pim, afirmaba que su otro oficio era ser preso político, ya que pasó 27 abriles preso en 14 prisiones del país. Según sus conocidos, tenía una maleta siempre índice que decía “Rafael Arévalo – La Rotunda”, ya que en ningún momento permitió que le censuraran.

En 1928, por defender a los estudiantes involucrados en los eventos de febrero y abril de ese año es nuevamente apresado y encarcelado en el castillo Libertador de Puerto Flequillo.

Tristemente no estuvo presente durante el partida y la homicidio del postrer de sus diez hijos, así como siquiera del fallecimiento de sus esposa, del cual se enteró por el comentario de un celador.

Sus memorias fueron publicadas por primera vez en 1977, las cuales representan un gran aporte para el conocimiento de la existencia social de la historia venezolana entre 1888 y 1913.

Arévalo González muere en Caracas el 20 de abril de 1935, pasando a la historia como un héroe civil del que poco se conoce, pero cuyo aporte sobre los embates de la dictadura gomecista resultan invaluables.