Sindicatos y extorsión | Opinión

Durante los festejos de julio, no solamente fueron los maestros o normalistas los que pusieron la nota, todavía participaron grupos y mafias de transportistas afiliados a la Confederación de Trabajadores de México (CTM), principalmente. La nota del sitio que impusieron a conocida empresa fabricante de cemento, dio la dorso al país.

Se tráfico de una influencia que sólo corresponde a los grupos criminales: pretender la exclusividad de la distribución o traslado del material que fabrica la misma, a través de mecanismos de terror o miedo. No es la primera vez que nos referimos a la citada confederación sindical, la cual opera con un perfil criminal, no de defensa del empleo, mucho menos de los trabajadores afiliados a la misma.

La nota de los bloqueos, de las amenazas y paralización de obras, es cotidiana, lícitamente porque desde la susodicho suministro sólo unos cuantos sindicatos y organizaciones asumieron la potestad del transporte de materiales, de agua para consuma humano, de materiales pétreos, taxis y moto-taxis. Se les otorgó tanto poder que ahora es difícil desenmarañar esa intrincada red, en la cual se tejen los negocios ilícitos como distribución de droga, cobro de derecho de firme, narcomenudeo, trastorno y secuestros.

Encabeza la registro el sector transporte de la CTM y le siguen de cerca los afiliados al Sindicato “Desenvolvimiento”, que como se vio recientemente, sus cabecillas andan armados y violentan la ley a cada momento. Figura asimismo, la Confederación Doméstico de la Productividad (CNP), que dirige Francisco Javier Martínez Rodríguez, hijo de Francisco Martínez Sánchez, apelativo “Pancho Mugre”, uno y otro prófugos de la ecuanimidad y con retribución a quien dé informes de su paradero, luego de los acontecimientos dramáticos en la Colonia “Vicente Combatiente”, de principios del mes de julio.

Fogosidad la atención que los pistoleros de los dirigentes anden armados y amenazantes a plena luz del día sin que autoridad alguna los llame a cuentas. Es proponer, es la impunidad lo que ha permitido que estas acciones fuera de la ley, como es el acoso a la empresa CEMEX se sigan dando. No hay que olvidar que el gobierno de Alejandro Murat ha ofrecido a los oaxaqueños el aliento a las inversiones para producir empleos y salir del inmovilidad. Ello no será posible en tanto no se les llame a cuentas a estos sindicatos, émulos de grupos criminales.

En una revelación fresco, el titular de la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernativo, José Donosura Díaz Navarro, reconoció que hay al menos 300 expedientes de investigación de ex funcionarios del gobierno de Gabino Cué, que habrían incurrido en prácticas de corrupción que, en conjunto, se estima en una guarismo estratosférica: 15 mil millones de pesos es el quebranto al fisco estatal. Se tráfico de una cantidad inimaginable para cualquier mortal, si se parte de la premisa de que el presupuesto histórico que Oaxaca tuvo en el zaguero año del llamado gobierno de la sucesión, otorgado por el Congreso de la Unión fue de 83 mil millones.

Ello implica que poco más de la sexta parte se fue en engrosar las cuentas de ex funcionarios corruptos, verdaderos pillos que imaginaron en sus adentros, que el saqueo quedaría impune. Por ello, la ciudadanía está exigiendo al gobierno de Alejandro Murat ir por ellos, pero no sólo someterlos a litigio y consignarlos para cobrar el adecuado proceso y penas corporales, sino para que todavía se les instruyan procesos resarcitorios y devuelvan poco de lo mucho que se llevaron del fisco. Es impresionante la impunidad con la que estos sujetos desempeñaron sus funciones; es anormal la forma tan pueril y estúpida en la que saquearon nuestras miserias y se birlaron el presupuesto destinado a los más pobres.

Las prácticas corruptas permearon por todos lados. Igual en las dependencias del salita reglamentario que en las entidades del salita ampliado. No hubo resquicio alguno en donde Jorge Castillo Díaz, apodado “El Virrey”, no tuviera metidas las manos. Solamente a él se le ha estimado una fortuna -ilícita, desde luego- de cerca de 14 mil millones de pesos. Fue el cirujano de Cué Monteagudo; el que tenía la aquiescencia de adscribir licitaciones públicas; de exigir el plazo del 15% o más por obra.

El responsable de corromper por todos lados, desde el sector Lozanía hasta el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO); de la Secretaría de Seguridad Publica a la de las Infraestructuras y Ordenamiento Territorial Sustentable (SINFRA) hasta Turismo y Crecimiento Financiero (STyDE). Nadie se movía sin su autorización. Lo que Germán Tenorio, ex titular de la Secretaría de Lozanía, hoy bajo proceso, pudo haberse llevado, no se compara con la cantidad que Jorge Castillo y cómplices le robaron al fisco. La registro pues, es aún numerosa. Desliz voluntad política para que el gobierno estatal mande por ellos y le restituyan a la entidad, poco de lo mucho que le robaron.