Solidaridad y transparencia en la reconstrucción

Los sismos del 19 de septiembre de 1985 nos dieron la oportunidad de ser testigos, hace 32 abriles, del surgimiento de un México solidario, cuyo espíritu de unión renació hace unos días en presencia de los hechos que todos conocemos.

Hoy es tiempo de rastrear la unión de una sociedad que ha sabido imponerse en presencia de la adversidad y de un gobierno que actúa y seguirá trabajando de modo coordinada para excluir vidas y apoyar a quienes se han trillado afectados por los recientes fenómenos naturales en distintos estados del nuestro país. Solidaridad es equivalente de mexicanidad.

En esta última contingencia, la prioridad fue la atención inmediata, por lo que nos unimos para desplegar un equipo de más de 54 mil médicos, enfermeras y paramédicos y de 90 mil servidores públicos encargados de respaldar la seguridad y el golpe a servicios en las zonas afectadas. Se instalaron decenas de plantas de emergencia y torres de iluminación para proporcionar los rescates. Se abrieron albergues, se verificaron miles de inmuebles, restablecimos las comunicaciones en las vías que resultaron afectadas, así como los servicios eléctricos donde éstos dejaron de funcionar. Se garantizó el golpe al agua potable en las zonas siniestradas.

Hoy lo que prosigue es la etapa de reconstrucción. Este proceso se llevará a extremo con bienes del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) y con saco en el diagnosis que elabore la Secretaría de Explicación Agrícola, Territorial y Urbano (SEDATU). Pero será igualmente necesario restablecer escuelas y hospitales, carreteras, templos y otros posesiones que son parte del patrimonio cultural de todos nosotros y que resultaron dañados. Habrá que restablecer, asimismo, espacios públicos hoy afectados, plazas y parques para que la vida usual pueda retornar a la normalidad.

La Banca de Explicación apoyará con fondos y créditos blandos la tarea de reconstrucción. Trabajamos todos los días desde el sector hacendario para desplegar las herramientas con las que contamos para estar cerca de las poblaciones afectadas. En este esfuerzo participarán de igual forma las diversas entidades de la República y los municipios así como el sector privado, a través de distintos esquemas como el trabajo que desarrollan distintas fundaciones. Destaca el recién constituido Fideicomiso Fuerza México, creado con el apoyo de la Secretaría de Hacienda para complementar las acciones de reconstrucción llevando de modo ordenada, capaz y transparente, los bienes obtenidos por donativos a los afectados.

Cada peso destinado a la reconstrucción será auditable por los ciudadanos, servible de inmediato por las instancias que se definan y su uso apropiado evaluado por la sociedad. La entereza con la que nuestra nación se sobrepone a las adversidades es no sólo un ejemplo sino igualmente una gran enseñanza. En el México posterior a la tragedia, cada ciudadano deberá ser un auditor, verificador, fiador de que las cosas se hagan de modo correcta. La esplendidez, la solidaridad y la confianza de los mexicanos así lo exigen.