Un nuevo sensor biodegradable ayuda a controlar enfermedades graves

Ingenieros de la Universidad de Connecticut (Estados Unidos) han creado un sensor de presión biodegradable que podría ayudar a los médicos a controlar la enfermedad pulmonar crónica (EPOC), la inflamación del cerebro y otras afecciones médicas antiguamente de disolverse inofensivamente en el cuerpo de un paciente.

Se manejo de una utensilio pequeña y flexible hecha con materiales médicamente seguros ya aprobados por la Agencia Chaqueta del Medicamento (FDA, en sus siglas en inglés) y destinada para suturas quirúrgicas, injertos óseos e implantes médicos. Está diseñado para reemplazar los sensores de presión implantables existentes que tienen componentes potencialmente tóxicos.

Esos sensores deben eliminarse luego del uso, sometiendo a los pacientes a un procedimiento invasivo adicional, extendiendo su tiempo de recuperación y aumentando el peligro de infección. Oportuno a que la utensilio emite una pequeña carga eléctrica cuando se aplica presión contra él, el dispositivo asimismo podría utilizarse para proporcionar excitación eléctrica para la regeneración de tejidos, dicen los investigadores. Otras posibles aplicaciones incluyen el control de pacientes con glaucoma, enfermedades cardíacas y cáncer de vejiga.

Declaran sentirse entusiasmados, porque es la primera vez que se usan estos materiales biocompatibles de esta guisa, asegura Thanh Duc Nguyen, autor principal del artículo y profesor asistente de Ingeniería Mecánica y Biomédica en el Instituto de Ingeniería Regenerativa de UConn Health. “Los sensores médicos a menudo se implantan directamente en tejidos blandos y órganos”, señala Nguyen. “Sacarlos puede causar daños adicionales. Sabíamos que si pudiéramos desarrollar un sensor que no requiriera cirugía para extraerlo, eso sería positivamente significativo”.