‘Una extinción directamente causada por los humanos’: la vaquita marina está por desaparecer

Esta no era la primera vez que Robert Brownell Jr. había manido a una vaquita escuadra muerta. Pero admisiblemente podría ser una de las últimas de esa especie rara y en peligro de agonía. El animal yacía en la mesa para autopsias en el zoológico de Tijuana el lunes; el martes otro de los especímenes fue hallado muerto.

Brownell, estudiado sénior de la Delegación Oceánica y Atmosférica Franquista (NOAA, por su sigla en inglés), podría considerarse uno de los descubridores de la marsopa: en 1966 halló el primer individuo muerto y completo. La vaquita es el parte más pequeño de los cetáceos, que incluyen a las ballenas y los delfines, y uno de los más recientes en ser reconocidos como parte de esa grupo animal por la ciencia.

Ahora todo indica que está por extinguirse.

El Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA), un pánel sinalagmático de detención nivel compuesto por científicos mexicanos y estadounidenses, se encuentra reunido esta semana y se prórroga que anuncie que los esfuerzos para auxiliar a la especie han fracasado y que quedan menos de diez vaquitas. Eso significaría que la única esperanza para la recuperación del animal es capturar a las que siguen vivas, si es que todavía las hay.

Algunos de los científicos creen que, si destino, hay dos o tres vaquitas marinas y que las dos halladas muertas recientemente —incluida la que estaba sobre la mesa para autopsias en Tijuana— podrían poseer sido las últimas. Aunque tendrán que suceder primaveras para poder confirmar el número.

El camino a la agonía de la marsopa ha estado traumatizado por esfuerzos de conservación inconsistentes por parte de gobiernos y conservacionistas en los dos lados de la frontera entre México y Estados Unidos, así como por traficantes de partes de animales en peligro de agonía y de pescadores sin escrúpulos.

El decano problema es la demanda china de la vejiga del pez totoaba, que habita en la misma zona que la vaquita, al extremo ideal del cala de Desestimación California, México. Los científicos mexicanos señalan que la demanda china es tal que los precios por esas vejigas, vendidas tras ser secadas como remedio homeopático con presuntos poderes medicinales, se acercan a los de la cocaína: casi 10.000 dólares por kilo.

Funcionarios mexicanos y otros funcionarios del CIRVA dicen que los carteles de narcotráfico incluso se han sumado a la saldo por las altas ganancias… y porque ningún pescador ha sido detenido por traficar las vejigas.

Las redes que se usan para pescar al totoaba atrapan igualmente a las vaquitas, con consecuencias devastadoras. Las autoridades mexicanas han prohibido el uso de esas redes e incluso le han pagado a algunos pescadores para que no ronden el hábitat de la vaquita, pero esos esfuerzos no han rendido frutos.

Los resultados de la necropsia en el zoológico de Tijuana eran claros. La hembra de un año de años medía poco más de un metropolitano, tenía las marcas de la red de pesca en su envés izquierdo —cuadros de quince centímetros sobre su piel— y el banda derecho de su cuerpo estaba despellejado, probablemente por poseer luchado por librarse de la red. Con dificultad se asemejaba a aquella imagen de la vaquita como “el panda sonriente del mar”.

El individuo fue apodado PS7, porque era la séptima vaquita encontrada muerta desde un estudio realizado el año pasado que encontró que solo quedaban 30 de los animales. Esas siete marsopas probablemente son solo una fracción de las que han muerto, según los científicos.

Y el martes fue hallada la vaquita PS8. Fue arrastrada por la corriente en dirección a una playa al ideal del cala de California.

Ningún cetáceo o mamífero de gran tamaño ha quedado muerto desde que el delfín del río Yangtsé desapareció en 2006. “Siempre pensamos que lo que sucedió en China no pasaría aquí”, dijo Frances Gulland, la veterinaria que llevó a lengua la necropsia del PS7 e parte de la Comisión de Mamíferos Marinos del gobierno estadounidense. “Tenemos a todos estos expertos y científicos, tenemos todo; pensamos que no pasaría, que podíamos arreglar el problema”.

Los integrantes de la comisión, preocupados por las muertes de las vaquitas, pusieron artefactos de sede acústica a principios del año en zonas donde habían sido registrados los animales en 2016. Todo fue hecho con discreción por el temor de que los pescadores destruyeran los aparatos. Estos recogen datos de ecolocalización a partir de los “clics” que usan los animales para navegar y comunicarse entre sí. Al analizar el pandeo y compararlo al de primaveras pasados, los científicos pueden estimar la cantidad de vaquitas que hay en la pequeña zona que sirve como su hábitat.

La Dra. Gulland dijo que los cálculos para febrero fueron de dos o tres animales activos. Desde entonces han sido hallados cuatro especímenes muertos: dos en marzo, uno de ellos descubierto por el congregación ambientalista Sociedad de Conservación Pastor del Mar, y PS7 y PS8 en la última semana de abril. “Puede que solo haya dos o tres animales”, dijo Gulland, y aunque sea posible que “se movieron o trasladaron por la temporada”, añadió, “fue suficiente para que dijéramos: ‘Alerta’”.

“Hay tantos fanales sobre el agua que es difícil imaginar que no hubiéramos descubierto a alguno”, añadió Brownell. Los grupos que monitorean la zona incluyen a ambientalistas como la Sociedad de Conservación, que gestiona dos barcos en el cala de California, y la Armada de México.

De acuerdo con Barbara Taylor, bióloga escuadra de conservación e parte del CIRVA, este comité para la recuperación planea aconsejar que las vaquitas que siguen vivas sean capturadas y puestas en un corral marino para su protección. Si es que es posible hallarlas.

“Es muy deprimente. Con la reunión queremos dejar claro que cualquier vaquita que no sea sacada de su peligroso hábitat probablemente morirá, y rápidamente. Es una situación desesperada”, dijo Taylor.

La agonía del animal es un tema sensible en México, donde el presidente Enrique Peña Nieto ha destacado la importancia de auxiliar a la marsopa. “Ha dicho que si solo hay una vaquita, tenemos que hacer todo lo que podamos”, dijo Lorenzo Rojas-Bracho, quien está a cargo del software de conservación de mamíferos marinos del Instituto Franquista de Ecología de México. “Nunca deberías opinar que es demasiado tarde”, añadió Rojas-Bracho. Otras especies han sido recuperadas aunque sus números hayan disminuido de guisa drástica, indicó.

El camino de la marsopa en dirección a la posible desaparición se ha hexaedro de guisa exponencial, pese al aumento de los esfuerzos por protegerla. En 1997 los científicos habían contabilizado 567 vaquitas, sigla que cayó a 245 nueve primaveras a posteriori. Para 2015 había 60 y al año futuro solo quedaba la medio.

Es tan difícil encontrar a una vaquita que posiblemente se extinga sin que la humanidad en realidad la haya conocido. Ningún individuo vivo ha sido capturado y, como viajan en pares y son pequeñas, monitorear y observar el comportamiento de la vaquita es difícil. Las hembras tienen un periodo de preparación de dos primaveras y las más jóvenes tardan dos primaveras en alcanzar la reflexión sexual, por lo que remplazar a cada animal perdido tarda mucho tiempo. Las vaquitas ya dan muestra de una endogamia tan extrema que, según Taylor, “básicamente todas tienen el mismo patronímico”.

La Dra. Gulland dijo que, si se extingue, la vaquita lo hará única y exclusivamente conveniente a la acto de los humanos, incluso cuando varios de ellos intentan salvarla desesperadamente. “Esta es una agonía directamente causada por los humanos”, dijo la veterinaria. “Si hay catequesis alguna aquí es que no podemos manejar a los humanos”.

Brownell añadió que todo muestra que los únicos ganadores serán los pescadores. “Piensan: ‘Ah, bueno, nos podemos deshacer de la última para seguir pescando’”.

Si es que todavía no sucede, los científicos lo quieren dejar claro: pasará pronto.